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ORACIÓN DE ADVIENTO 2004

PREGÓN

(Sonido de trompetas o campanas. Pasados unos segundos un lector proclama el siguiente pregón))

¡Despertad! Comienza un tiempo nuevo,

abrid el corazón a la esperanza.

Quitad de vuestras vidas la tristeza,

que la alegría inunde nuestras almas.

Abrid de par en par todas las puertas,

abrid, que entre la brisa, las ventanas.

Que marque nuestros labios la sonrisa

y el asombro se note en las miradas.

Habrá muchos, seguro, que no quieran,

escuchar este mensaje de esperanza.

Por eso, más que nunca es necesario

atreverse a gritarlo por las plazas:

El Dios del amor y la ternura

va a pasar por la puerta de tu casa.

Vigila, estate atento, pues seguro,

te pide quele dejes visitarla.

Será como una suave melodía,

o perfume de flor recién cortada.

Y las viejas rutinas de la vida,

quedarán para siempre eliminadas,

porquesiempre su luz y su presencia

nos inundan llenándonos de gracia.

Que el pánico no cunda entre nosotros,

cuando vemos que el mundo tanto cambia.

El Señor está ya cerca, ¿No lo sientes?

él pasa a nuestro lado y nos levanta.

¡Adviento 2004! ¡Despertemos!

Aunque sigan torcidos los caminos,

y las colinas y valles no se allanan,

seguimos esperado tu promesa

y por eso gritamos: ¡Maranahta!

Isaías, María y el Bautista

con su cálida voz nos acompañan

y nos van descubriendo cómo y dónde

el Señor de nuevo nos abraza.

A los desencantados y aturdidos,

a los que nada ven, a los que ya no cantan,

a los que la injusticia ha empobrecido,

o la vida duramente los maltrata,

a los heridos por tanta violencia,

a los que por no esperar no esperan nada,

también en este Adviento les decimos:

¡Abrid el corazón a la esperanza!

Que el Dios del amor y la ternura 

pasará también por vuestra casa

(Sigue el sonido de campanas unos segundos, mientras se descubre el cartel de Adviento

MONITOR 1

Durante el Aviento caminamos hacia el encuentro con la luz que es el Señor.

Este es un tiempo paraver las tinieblas que invaden nuestro mundo, la oscuridad que nos rodea y aleja de nosotros la verdadera esperanza.

Como cristianos se nos propone un reto: Iluminar nuestras vidas con la luz de Cristo y contagiar esa luz a los demás. Pero cambiar las tinieblas en luz no es nada fácil, requiere un entrenamiento, requiere una preparación y un tiempo. Por ello el adviento se convierte en una gran oportunidad para mirar hacia nuestro interior, hacia nuestras vidas y descubrir lo que hay de tinieblas y de luz, descubrir en definitiva dónde es más necesario que Jesús se haga presente y nos llene con esa luz tan agradable y esperanzadora.

Cada domingo de este adviento será para nosotros como una pequeña estrella en el firmamento que nos anunciará esa gran luz que se nos promete. Cada semana la Palabra de Dios nos irá llenando de luz aquello que ahora parece estar en tinieblas. Si nos tomamos este tiempo como tiempo de oportunidad y nos dejamos sorprender quizás Dios se haga presente en nosotros y la navidad será un regalo de luz, de esperanza para nuestras vidas muchas veces tan vacías de sentido y sedientas de encontrar algo verdadero, con sentido pleno y que nos dé fuerzas para luchar con entusiasmo y pasión por la vida.

Todo este camino progresivo del Adviento lo simbolizamos en la corona con las cuatro velas, que semana a semana iremos haciendo brillar en nuestras oscuridades.

 

(Se trae la Corona de Adviento al lugar que ocupará todos los domingos, mientras se canta)

 

CANTO

NAZCA EN NOSOTROS LA ESPERANZA EN EL CAMINO DE LA PAZ; / ABRE LOS OJOS DE TU PUEBLO, TU LUZ, SEÑOR NOS SALVARÁ.

 

1. Si en nuestra noche no estás tú, / ¿cómo esperar que llegue el alba? / Revélanos a nuestro Dios, / desde la pequeñez humana. / ¡Alegre Estrella de la Paz, / en ti queremos esperar!

 

2. ¿Cuál es el pueblo o nación / que partirá hacia tu Montaña? / Quien busca en el monte Sión la ley de Amor y de Justicia. ¡Alegre Estrella de la Paz, feliz aquel que te encontró!

 

3. Ya llega el tiempo de soñar, / en el que trae la esperanza. / El odio pronto acabará, / serán arados las espadas. ¿Alegre Estrella de la Paz, viendo tu Luz nos guiarás!

 

MONITOR 2

Un día, hace de esto mucho tiempo, tanto como años llevan los hombres sobre la tierra, Adán dijo que se separaba de Dios y le dió la espalda y empezó a caminar por sus propios caminos, no por los que Dios quería. Pero Dios, aunque se enfadó, no se enfadó del todo; prometió visitarle, seguir siendo amigos.

Pasó mucho tiempo y Dios iba rehaciendo su promesa cada vez que los hombres le daban la espalda. Solía entonces enviar hombres llamados profetas, que recordaban al mundo la promesa de Dios:”Dios vendrá. Preparaos y convertíos”. Este mensaje tuvieron que repetirlo muchas veces. El que más nos anima cada Adviento es el Profeta Isaías. Escucharemos muchas palabras suyas también en este Adviento.

Y un día, llegó un profeta, que fué el último antes de la visita de Dios. Se llamaba Juan Bautista. Empezó a gritar: “Que ya está cerca, que ya viene. Arrepentíos”.

Y así fue. Dios visitó a una joven desconocida hasta entonces, en Nazaret de Galilea. Y en sus entrañas se encarnó el Verbo. Ella, como nadie, vivió el primer Adviento. Ella, la bendita entre todas las mujeres, nos ayuda cada año, cuando llegan estas fechas, a saber esperar, a gozar con la espera.

Y una noche, que no sabemos muy bien cuándo fue ni el año ni la hora. Dios nos visitó por medio de su Hijo,Jesús. Los sencillos, los hombres de buena voluntad le reconocieron y se hicieron amigos de El y comenzaron a vivir como El decía.

Desde ese momento, cada vez que se acerca la Navidad, muchos hombres y muchas mujeres de todos los rincones de la tierra vuelven a ponerse en Adviento, en camino hacia Dios abriendo el corazón a sus palabras.

Nosotros hoy, reunidos aquí, venimos a escuchar la Palabra de Dios y a disponernos a seguir el camino de los hombres que buscan a Dios. Hoy nosotros queremos entrar en el tiempo de la espera, el Adviento, y en el tiempo de la escucha del Dios vivo.

 

Monitor 1

El pueblo se encontraba, abatido, dividido, injustamente tratado, asustado… Su fe se tambalea, sus esperanzas se vienen abajo, su sentido de comunidad se va diluyendo, ya no se sienten pueblo de Dios, pues creen que Dios no se acuerda de ellos.

En aquella realidad aparentemente sin salida, resuena la voz del profeta Isaías, animando, dando aliento y esperanza: Dios les sigue queriendo. El Señor va a enviar por fin al Mesías esperado.

Hoy, la voz del profeta resuena fuerte en nuestras vacilaciones, en nuestras desesperanzas, en nuestras faltas de ilusión, en nuestros miedos, en nuestra falta de fe. Escuchemos.

 

LECTOR 1

Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes. Decid a los de corazón intranquilo: ¡Animo, no temáis! Mirad que vuestro Diostrae el desquite; es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará.

Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo. Pues brotará agua en el desiertoy en la estepa correrán ríos,la tierra abrasada se convertirá en estanque, y el país árido en manantial de aguas. ….

 

LECTOR 2

“Venid, subamos al monte del Señor, al templo del Dios de Jacob. El nos enseñará sus caminos y marcharemos por sus sendas….

El será el juez de las naciones, árbitro de pueblos numerosos. Convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas. No alzará la espada nación contra nación, ni se prepararán para la guerra. Estirpe de Jacob, venid, caminemos a la luz del Señor.”

 

LECTOR 3

Consolad, consolad a mi pueblo - dice vuestro Dios.Hablad al corazón de Jerusalény decidle bien altoque ya ha cumplido su milicia, ya ha satisfecho por su culpa.

Una voz clama: «En el desierto abrid camino a Yahveh, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios. Que todo valle sea elevado, y todo monte y cerro rebajado; vuélvase lo escabroso llano, y las breñas planicie.

Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión; clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén, clama sin miedo. Di a las ciudades de Judá: «Ahí está vuestro Dios.»

Como pastor pastorea su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas.

(Silencio Meditativo. Música: Rubisntein: Melody in F, Op. 3 Nº 1-en CD “The Cello”-)

 

CANTO

  1. Toda la tierra espera al Salvador: / viene a traer a los hombres la verdad, / a sembrar por el mundo / semillas de amor. / A todos los pobres / su brazo salvará.
  2. Dice el profeta al pueblo de Israel: / “Pronto la luz del Mesías brillará, / Dios se acerca a nosotros: / su nombre, Emmanuel”. / Germine la tierra amor y libertad.
  3. De nuestra carne se quiso revestir, / pobre y sencillo, de humilde corazón. / nacerá como entonces, / vendrá a compartir / la suerte del del hombre, / su angustia y su dolor.
  4. El viene siempre. Vivimos de esperar / todos los días la vuelta de Jesús. / ¡Contemplad su mirada, / su voz escuchad, / dejad que las sombras se llenen de su luz!

 

 

 

II.JUAN BAUTISTA EL PRECURSOR DEL CAMINO

Monitor 2

 

En tiempos de Juan el Bautista no era nada fácil la vida para los verdaderos creyentes. La religión oficial había desfigurado la imagen de Dios Verdadero. El Templo era, como más tarde diría Jesús “una cueva de ladrones”. Los romanos, dueños del país, iban introduciendo poco a poco su religión dando culto al emperador.

Hacía falta una renovación total. Es lo que pretende Juan, apareciendo ante el pueblo pobremente vestido, ayunando, y gritando: “Convertíos”, “Preparad el Camino al Señor”.

Hoy también es difícil vivir coherentemente la fe. El culto idolátrico a los poderosos de este mundo, al dinero, a las ideologías de un lado o de otro…

Al comenzar este Adviento, Juan, el precursor nos habla a nosotros. Escuchemos

 

LECTOR 4

Por aquellos días apareció Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea:

«Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.»

Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor,enderezad sus sendas.

Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre.

Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñadoa huir de la ira inminente?

Dad, pues, fruto digno de conversión,

(Silencio Meditativo. Música: Schuman. Träumerei)

 

Canto

Nueva aurora en nuestra noche: / por salvar al pueblo Dios va a venir.Júbilo a los pobres, / fiesta para el hombre: / debemos preparar el camino al Señor(2)

 

2. Buena noticia, Palabra de Dios, / por salvar al pueblo Dios va a venir./ Voz que se oye en nuestros desiertos: / debemos preparar el camino al Señor (2)

 

3. Tierra nueva,mundo nuevo, / por salvar al pueblo Dios va a venir. / Paz sobre la tierra, Dios con nosotros: / debemos preparar el camino al Señor (2)

 

 

 

Monitor 1

El Adviento es tiempo de aprender el arte del silencio, que es siempre encuentro, nacimiento, palabra. En el silencio oiremos con más nitidez las promesas de Dios, su palabra que nos llama.

María, llena de gracia, es la mujer silenciosa del Adviento, su silencio está lleno de escucha, de espera, de gozo, de fe confiada, de amor sin límites. En su silencio sencillo y sobrecogedor hizo Dios germinar la Palabra de vida. En el silencio se encarna la Palabra.

El Dios de María entra en su vida, se hace carne en sus entrañas de mujer pobre y llena de dicha. María acoge con sencillez y disponibilidad total este actuar de Dios, que la desborda y la inunda de vida. En sus labios, en sus entrañas, resuena la música de la confianza. Una palabra teje todo su ser: “hágase”

El Dios de María la pone en camino hacia el pueblo para cantar el canto nuevo de la misericordia entrañable de Dios, que se hace pequeño y débil para hacernos hijos y hermanos.

 

Lector 5

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

 

El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; poreso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.»

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

 

LECTOR 6

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llenade Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

 

 

LECTOR 7

Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava,por eso desde ahora todas las generaciones me llamaránbienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso,Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.

Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.A los hambrientos colmó de bienesy despidió a los ricos sin nada.

Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordiacomo había anunciado a nuestros padres – a favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»

María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

 

(Silencio meditativo. Música: Ave María. Schubert. CD. The Cello)

 

Canto

RUEGA POR NOSOTROS, MADRE DE LA IGLESIA

 

1. Virgen del adviento, / esperanza nuestra, / de Jesús la aurora, / del cielo la puerta.

2. Madre de los hombres, / de la mar estrella, / llévanos a Cristo, / danos sus promesas.

3. Eres, Virgen Madre, / la de gracia llena, / del Señor la esclava, / del mundo la reina.

4. Alza nuestros ojos / hacia tu belleza, / guía nuestros pasos / a la vida eterna

 

 

 

 

 

ORACIÓN FINAL

 

 

SOLO

VENGA A NOSOTROS TU REINO

Porque no nos gustan los reinos de la tierra,

los que se fundamentan en la arena del poder

y se imponen con la violencia,

los que producen súbditos insatisfechos, dependientes, esclavos.

 

TODOS

Venga tu Reino, que llena, que libera, que pacifica,

que estimula y hermana.

Venga tu Reino que hace reyes.

Venga tu Reino, que se fundamenta en la roca del amor.

Venga tu Reino,

para que se acaben nuestros males,

para que nadie llore amargamente,

para que nadie muera inútilmente,

para que nadie sea excluido injustamente,

para que todos recobren su grandeza con dignidad.

 

SOLO

Tu Reino no es de este mundo, pero vive,

y está en el corazón del mundo.

Está en el dinamismo de la libertad,

en el compromiso por la verdad y la justicia,

en los esfuerzos por la paz y por la vida,

en las estructuras y movimientos de solidaridad,

en las revoluciones del amor.

Y está en el corazón de los hombres y mujeres,

en los que se abren a tu Palabra y a tu Espíritu,

en los que curan las heridas del hermano,

en los que ponen a los pobres en su sitio,

en todos los que se esfuerzan

por hacer realidad los sueños más bellos

y los deseos más profundos.

 

TODOS

Venga a nosotros tu Reino,

hagamos nosotros que crezca y se manifieste

en todos los centros y tejidos de la vida,

en todas las plataformas de nuestra sociedad.

Hagamos nosotros crecer tu Reino,

contagiando la fuerza expansiva de tu amor.

¡VENGA A NOSOTROS TU REINO!

MARANATHA ¡VEN, SEÑOR JESÚS!