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ENCUENTRO DE ORACIÓN (25-01-2002)

 

1. Entrada con los símbolos (Bola del mundo + Biblia + Cirio)

2. Acogida y presentación del encuentro

3. Canto: Un solo Señor.

4. Invocación al Espíritu Santo

Respuesta cantada: Ven, Espíritu, ven. Ilumina las sombras de nuestra oscuridad.

5. Peticiones de perdón

Respuesta cantada: Kirieleison

Silencio meditativo – música

 

6. Lecturas bíblicas

Primera Lectura: 1ª Corintios 3,3b-11

Salmo: 36,6-10

Antífona cantada:

Tu Palabra, Señor, es lámpara que alumbra nuestros pasos

Partitura: Instituto de Pastoral 114

Evangelio: Juan 17,21-26

 

Silencio meditativo – música

7. Oración de petición

Se invita a los asistentes a expresar sus oraciones en voz alta

 

8. Oración de alabanza (recitada por todos)

9. Padre nuestro

10. Cano final: Señor, reúnenos con la paz de tu perdón

Monición a la 1ª lectura:

Cuando ponemos nuestros protagonismos por encima del evangelio, cuando olvidamos que el único cimiento es Cristo, surgen las divisiones y conflictos en la comunidad. Así ocurrió en la Comunidad de Corinto. Así ha ocurrido y ocurre muchas veces en la Historia de la Iglesia.San Pablo salió al paso de esta situación recordándonos algo muy importante: sólo somos los que sembramos y regamos; pero el que hace crecer es el Señor. Él es el único Señor. Sólo podemos edificar desde Él. Escuchemos.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS (3,3b-11)

Mientras haya entre vosotros rivalidad y discordia, ¿no es que os guían los bajos instintos y que procedéis como gente cualquiera?

A ver, cuando uno dice “yo estoy con Pablo” y otro “yo, con Apolo”, ¿no sois como gente cualquiera? A fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Auxiliares que os llevaron a la fe, cada uno con las cualidades que les dio el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero el que ha hecho crecer ha sido Dios; por tanto, ni el que planta significa nada, ni el que riega tampoco; cuenta el que ha de crecer, o sea, Dios. El que planta y el que riega son lo mismo, y cada uno recibirá la recompensa según su trabajo. Es decir, nosotros trabajamos juntos para Dios; vosotros sois como el campo de labranza de Dios, como el edificio de Dios.

Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué los cimientos, pero otro levanta el edificio. Pero atención: que cada uno mire cómo construye. Porque nadie puede poner un cimiento diferente al que ya está puesto, que es Jesucristo.

Monición al Salmo

Oremos con el salmo al Dios de la Vida. Nos acogemos a la sombra de sus alas. Su Palabra es lámpara que alumbra nuestros pasos.

SALMO 36, 6-10 

Antífona cantada: Tu Palabra, Señor, es lámpara que alumbra nuestros pasos

Señor, tu amor llega hasta el cielo,

tu fidelidad hasta las nubes,

tu justicia es como los montes más altos,

tu derecho, como un océano inmenso.

Tú, Señor salvas a hombres y animales;

oh Dios, ¡qué inapreciable es tu amor!

Los humanos nos acogemos a la sombra de tus alas,

nos saciamos de la abundancia de tu casa,

nos das a beber en el manantial de tus delicias

Porque en ti está la fuentede la vida

y por tu luz vemos la luz.

 

Monición al Evangelio

Jesús, en la tertulia con sus amigos en la última cena, les habla de la importancia del amor, de la unión, de la actitud de servicio. También se dirige en oración al Padre. Le pide por aquellos y por nosotros, los cristianos de todos los tiempos. Y en su oración le pide que seamos uno, como el Padre y Él son uno.

Escuchemos.

 

DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (17,21-26)

  

Padre, te pido que todos sean uno, como tú, Padre estás conmigo y yo contigo; que también ellos estén con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado a ellos la gloria que tú me diste, la de ser uno como nosotros, yo unido con ellos y tú conmigo, para que queden realizados en la unidad; así sabrá el mundo que tú me enviaste y que los has amado a ellos como a mí.

Padre, tú me los confiaste; quiero que, donde yo estoy, estén ellos también conmigo y contemplen esa gloria mía que tú me has dado, porque me amabas ya antes que existiera el mundo.

Padre bueno, aunque el mundo no te ha reconocido, yo te reconocí, y también éstos reconocieron que tú me enviaste. Yo te he revelado a ellos y seguiré revelándote, para que el amor que tú me has tenido esté con ellos y también yo esté con ellos.

 

ENCUENTRO DE ORACIÓN

25 enero 2002-01-24

 

1UN SOLO SEÑOR, / UNA SOLA FE, / UN SOLO BAUTISMO, / UN SOLO DIOS Y PADRE.

1. Llamados a guardar la unidad del Espíritu por el vínculo de la paz, cantamos y proclamamos.

2. Llamados a formar un solo cuerpo en un mismo Espíritu, cantamos y proclamamos.

3. Llamados a compartir una misma esperanza en Cristo, cantamos y proclamamos.

2Ven, Espíritu, ven, ilumina las sombras de nuestra oscuridad

3Tu Palabra, Señor, es lámpara que alumbra nuestros pasos.

4Padre únenos. Padre, únenos. Que el mundo crea que enviaste al Hijo. Padre, únenos

5Te alabamos, Padre, creador del cielo y de la tierra,

porque en ti esta la fuente de la vida.

Con toda la fuerza de tu amor

recibimos de ti la vida, el movimiento y el ser.

La creación entera esta llena de tu gloria

y resplandece por tu bondad.

Con tu cariño maternal

acoges a cada una de tus criaturas.

Gloria y alabanza a ti, Padre

por Jesús, tu Hijo amado,

en quien se cumplen todas tus promesas de vida,

de paz y de bondad.

En El el viejo mundo se ha ido

y se ha hecho un mundo nuevo.

Con El te alabamos y glorificamos.

Gloria te sea dada en el Espiritu Santo,

soplo de vida que derramas sobre toda carne,

Espiritu de Pentecostés,

fuerza y valentia de los Apóstoles,

fuente y energia constante para la vida de nuestras iglesias.

Espiritu Santo de dones diversos,

que multiplicas los frutos

en el corazon de cada uno de nosotros,

y en el corazon de nuestras comunidades:

El es la paz y la comunión,

sabiduría y alegria de todos los creyentes.

Por el te alabamos y te glorificamos.

 

6.- SEÑOR, REÚNENOS CON LA PAZ DE TU PERDÓN

 

1. Vivimos reunidos, no hay fraternidad, eres nuestra esperanza, de Ti viene la paz.

2. Eres nuestra esperanza en nuestras divisiones; mayor que nuestra ofensa es siempre tu perdón.

3. Dichosos son los pobres que buscan la unidad; dichoso es en tu reino quien lucha por la paz

 

MONICIÓN DE ENTRADA

¡Padre Santo... que todos sean uno!

Esta plegaria que Jesús eleva al Padre queremos hoy hacerla nuestra. En medio de un mundo dividido, en el que se resquebrajan los valores fundamentales de la persona y de la convivencia, nos hace falta descubrir el valor de la unidad.

Todos los hombres, de todas las razas, pueblos y naciones, hemos sido reconciliados con Dios por medio de Jesús. Ya no formamos sino un sólo cuerpo que tiene a Cristo como cabeza. Jesús ha hecho posible la unidad por medio del amor que nos ha tenido y que nos mostrado: primeramente, amando al Padre, pues ha cumplido en todo su voluntad; y, en segundo lugar, amándonos a todos los hombres, porque ha llegado hasta el extremode ofrecer su propia vida por nosotros.

Nos unimos a la oración de Jesús. Oramos por la unidad entre todos los seres humanos.

 

CANTO: Padre, únenos. Padre, únenos. Que el mundo crea que enviaste al Hijo. Padre únenos.

 

MONICIÓN

Con demasiada facilidad rompemos la unión entre nosotros, y más fácilmente aún, la unión con Dios, porque lo creemos lejano y ausente de nuestro mundo. Sin embargo todos sabemos quenecesitamos de los demás, y que necesitamos también de Dios, porque sin El nada podemos. Frente a los deseos de Jesús hay distintos aspectos de nuestra vida que están rotos. Se los presentamos al Señor en esta noche para que él nos ayude a recomponerlos.

 

LECTOR 1.

Vivimos en un mundo tremendamente dividido. hemos levantado entre los distintos países, muros infranqueables que los dividen en pueblos ricos y pueblos pobres, países desarrollados y países subdesarrollados. hemos dividido el planeta entre el primer mundo y el tercer mundo. Y lo malo de todo es que también hemos dividido a las personas por el color de su piel, por su raza, por su nivel económico, por su posición social, por el simple puesto de trabajo que ocupa en la sociedad... Hemos establecido demasiadas fronteras como para sentirnos unidos unos a otros y admitir que todos los seres humanos somos iguales.

 

CANTO: Padre, únenos....

 

LECTOR 2.

La familia es la base de la sociedad. Ella es la primera escuela donde aprendemos el difícil arte del amor y la unidad. Sin embargo, somos conscientes de que hoy más que nunca, la unidad familiar está siendo gravemente amenazada. Se ambiciona la independencia personal y se desprecian las obligaciones compartidas. Se critican los defectos de los otros como si fueran imperdonables. Se rehuyen las responsabilidades y se busca únicamente el bien personal, aunque tenga que ponerse por encima del bien de los propios hijos. Y entretanto, seguimos viendo cómo día a día muchos matrimonios se rompen por falta de diálogo, de amor y de capacidad de perdón.

 

CANTO: Padre, únenos....

 

LECTOR 3.

Somos capaces de hacerlas cosas más maravillosas cuando dejamos que broten de nosotros la generosidad y los sentimientos de solidaridad. Pero con igual facilidad somos capaces de romper la unidad de la convivencia cuando nos dejamos llevar por la intransigencia y queremos que todos piensen como nosotros. Resulta difícil convivir en paz, cuando no sabemos escuchar la opinión de los otros; cuando nos convertimos a nosotros mismos en el centro y el punto de mira de todo lo que nos rodea. Y la convivencia se deteriora porque no sabemos aceptar a todos por igual; porque no nos esforzamos en comprender los fallos y debilidades que los otros puedan tener.

 

CANTO: Padre, únenos....

 

LECTOR 4.

Nuestro propio mundo interior se tambalea a veces, porque no tenemos la paz que necesitamos. Nuestra unidad personal atraviesa momentos de crisis, debido a la incoherencia con que muchas veces vivimos. Hablamos mucho y de muchas cosas, pero no cumplimos la mayoría de las cosas que decimos. Buscamos la opinión favorable de los demás para ensalzar nuestra persona. Intentamos ver siempre satisfechos nuestros intereses, aunque tengamos que llevar puesta la careta de la hipocresía. Desatendemos nuestra interioridad, nuestro “yo” más profundo. Tal vez nos da miedo encontrarnos con nosotros mismos y reconocer nuestra propia verdad.

 

CANTO: Padre, únenos.....

 

LECTOR 5.

Los hombres hemos sido creados para relacionarnos unos con otros como hermanos. Todos necesitamos de todos. La fraternidad es el don más grande con que podemos obsequiarnos unos a otros. Pero también quebramos fácilmente este obsequio que los demás nos hacen, porque vivimos desentendidos de la suerte de los otros. Seleccionamos a las personas y las etiquetamos. ¡Y qué difícil nos resulta cambiar la opinión que nos hacemos de los demás!. La confianza que otros depositan en nosotros la rompemos con nuestra incomprensión y nuestra infidelidad a las personas.

 

CANTO: Padre, únenos......

 

LECTURA BÍBLICA

Juan 17,11b-26

 

SILENCIO (Música)

 

ORACIÓN

Señor Jesús, tú has dado la vida por nosotros. No te ha importado ser coherente hasta aceptar la cruz como destino de una vida llena de amor y de servicio. Nos has enseñado que dando la vida es como se logra alcanzar una “vida nueva”, distinta de la que ahora llevamos.

Estos días en los que celebramos tu Pasión, Muerte y Resurrección, surgen en nosotros sentimientos contradictorios: Tú nos has enseñado que el amor es capaz de lograr hasta lo imposible; nosotros en cambio, vivimos rodeados de desunión y de rencillas. Tú nos dijiste que la fe es capaz de mover montañas, y que podríamos realizar los mismos signos que tú; nosotros te ofrecemos un mundo que quiere prescindir de Dios. Tú nos enseñaste a buscar la paz y el buen entendimiento entre todos; nosotros seguimos provocando guerras y sembrando el odio. Tú proclamaste: “Bienaventurados” a los pobres, a los pacíficos, a los limpios de corazón, a los misericordiosos, a los que están llenos de buenas intenciones...; nosotros veneramos a los poderosos, a los ídolos de barro, a los que viven acumulando tesoros.

Ahora estamos aquí, ante tí, en silencio. Queremos ponernos en tus manos. En tú presencia no vale el engaño ni el fingimiento.. Miramos nuestras manos vacías y bien poco es lo que podemos ofrecerte. Danos fuerza. Esta noche te queremos decir que puedes contar con nosotros aunque somos poca cosa.

 

SILENCIO (Música)

 

MONICIÓN

Aquella noche, allí, entre amigos, Jesús se sinceró. Sacó sus sentimientos más humanos y al mismo tiempo era Dios mismo el que hablaba. Y dijo cosas muy importantes que esta noche, nosotros queremos recordar y vivir.

 

LECTURA BÍBLICA

Juan 15,8-17

 

SILENCIO (Música)

 

CANTO: Como el Padre me amó, yo os he amado. Permaneced en mi amor.

 

ORACIÓN 1

Señor, enséñanos a mirar a cada persona con una mirada fraterna. No permitas que nuestro corazón se cierre a tantas injusticias como nos rodean y a tantos hombres como sufren. Haz que sepamos reconocer, en cada ser humano, el rostro de tu Hijo Jesucristo, para que le adoremos y le sirvamos por medio de nuestra entrega y nuestra solidaridad.

 

CANTO: Como el Padre me amó....

 

ORACIÓN 2

El mundo necesita testigos de tu amor y de tu presencia, Señor, porque en la vida de muchos hombres la fe en tí se ha apagado. Vivimos preocupados únicamente de nuestros intereses, y de aumentar nuestro bienestar ... Por eso te pedimos, que suscites entre nosotros hombres y mujeres generosos, capaces de olvidarse de sí mismos para poner sus vidas al servicio de los demás, sobro todo de aquellos que más lo necesiten, y se entreguen con alegría al anuncio gozoso de tu Evangelio.

 

CANTO: Como el Padre me amó.....

 

ORACIÓN 3

Señor, Jesús, son tantas las oscuridades y tinieblas que cubren nuestras vidas que, en muchas ocasiones, perdemos el rumbo, y nos conducimos por caminos que nos alejan de tí. Haz que nuestros pasos sigan el sendero de tus huellas, para que al descubrirte a tí, encontremos la luz de la verdad. Llena de claridad nuestra existencia, para que como lámparas, seamos portadores de luz a cuantos sin ella se encuentran.

 

CANTO: Padre, únenos.....

 

ORACIÓN 4

Danos, Señor, un corazón generoso y sencillo para acoger a todo el que lo necesite. Haznos sentir el gozo de tu amor, para que deseemos darnos a los demás, sin buscar intereses y sin dejarnos llevar por nuestros prejuicios. Llénanos de bondad, para que demos gratis los dones con que tú, Señor, nos hayas bendecido. Que aprendamos a dedicar nuestras vidas a buscar el bien de los demás débiles y desfavorecidos de nuestra sociedad, para que podamos presentarnos ante tí con las manos llenas únicamente de amor y de buenas obras.

 

CANTO: Padre únenos.....

 

ORACIÓN 5

Mira nuestro mundo, señor. está plagado de cruces que nosotros mismos levantamos: la cruz de la droga y de la muerte; la cruz de la injusticia y la pobreza; la cruz de la guerra y la explotación de los pueblos; la cruz de la enfermedad y el sufrimiento...y otras muchas. No nos dejes caer en el conformismo y en la resignación pasiva ante todos estos signos de muerte. Haz que seamos solidarios con los sufrimientos de los demás, para que sepamos aliviar el dolor de tantas personas que sufren cerca de nosotros.