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LOS CRUCIFICADOS DEL MUNDO - MISIÓN

LOS CRUCIFICADOS DEL MUNDO

1. Introducción

Orar es presentarnos delante de Dios con humildad, ponernos en sus manos para que nos transforme, hacer silencio, para escucha su voz. Es también poner ante nuestros ojos y ante los ojos de Dios la realidad que nos rodea para descubrir qué nos pide él de compromiso, de entrega, de aportar nuestro esfuerzo solidario para la transformación de este mundo sembrado de cruces.

Es difícil orar, cuando parece que Dios está escondido, oculto entre tanto desamor. Le preguntamos al Señor: “¿Dónde estás? Yo te busco, mi Dios”.

 

2. Canto

¿Dónde estás? Yo te busco, mi Dios / cada día y cada noche.

¿Dónde estás? Yo te busco, mi Dios / a lo largo de mis días.

 

1. ¿Estás en la mirada y en la mano del mendigo que vive marginado?

¿Estás en la palabra de aquel que espera más fraternidad?

 

1. ¿Estás en el que busca sin cansancio motivos de esperanza?

¿Estás en el que lucha con otros para ver si llega la justicia?

3. Actualidad

Lector 1

(Alguna noticia sobre la guerra de los periódicos de estos días)

Silencio – música

4. Canto

1. ¿Dónde va la tierra? / ¿Dónde va la tierra con tanto dolor? Si el amor la matamos, / Si vivimos desunidos, / ¿dónde va la tierra? / ¿Dónde va la tierra con tanto dolor?

2 Este inmenso mundo, / este inmenso mundo que en armas está,/ tiene al hombre para amar, para construir la paz. / Este inmenso mundo, / este inmenso mundo que en armas está.

3. Nunca más la guerra. / Nunca más la guerra, nunca más. / Construyamos la unidad, / Anunciemos la amistad./ Nunca más la guerra. / Nunca más la guerra, nunca más

 

5. Es difícil orar

Lector 2:

Orar por la paz en estos días de guerra, ¿tiene sentido? Durante semanas, durante meses, Señor, nos han informado de infinidad de gestiones políticas y diplomáticas; de infinidad de entrevistas en las más altas esferas políticas y religiosas; hemos orado en muchas ocasiones suplicándote la paz. Y todo ha desembocado en la guerra. Como si esta fuese una triste necesidad. Como si nos hubieses ocultado tu rostro, Señor. En esta situación ¿qué puede significar orar por la paz?

Desde luego, no significa volvernos a ti, Señor, para que apagues los incendios que nosotros mismos irresponsablemente hemos prendido. Ni volvernos hacia ti para que nos concedas, totalmente hecho, un don que hemos dado muestras de no estimar. Además, todo nos lleva a pensar que ese don tan maravilloso y tan frágil, volveremos a malgastarlo apenas nos lo hayas entregado. ¿Qué puede entonces significar orar por la paz en estas circunstancias?

Lector 3:

Pienso, Señor, que significa, en primer lugar, manifestar la convicción de que es conveniente, es necesario orar. Si no tenemos esa convicción se nos impondría la certeza desoladora de que “esto no tiene arreglo”. Y entonces, visto el fracaso de otros esfuerzos, sólo nos quedaría la desesperación.

Y, sin embargo hoy, cuando nos vemos en guerra, cuando una vez más comprobamos que no somos dignos de tu amor, seguimos teniendo la convicción de que tú nos sigues amando, nos sigues mirando con benevolencia. Tenemos la convicción de que nos permites presentarnos en tu presencia, trayendo con nosotros este terrible espectáculo de nuestra guerra, y esperar de ti una respuesta aunque no nos la merezcamos.

De todas formas, ya ves, Señor: no sabemos orar y hoy más que nunca nos volvemos hacia ti para rogarte: Señor, enséñanos a orar. En este tiempo de guerra, enséñanos a orar por la paz.

Lector 2:

La guerra está teniendo lugar, en Irak, el nombre actual para una tierra en la que discurrió buena parte de tu revelación a los hombres. La tierra donde Abrahám escuchó tu llamada y por la cual caminó, guiado por tu promesa hasta convertirse en el padre de los creyentes.

La tierra de Babilonia, donde tu pueblo vivió los días amargos de exilio. La tierra en la que las leyendas contenidas en el Libro de tu Palabra situaban el paraíso, aquella situación siempre añorada por el hombre en la que tú bajabas a pasear con él a la hora de la brisa fresca de la tarde.

La tierra de Agar e Ismael, el hijo de la esclava al que la mujer que se estima legítima quiere excluir y condenar al desierto porque se ha atrevido a jugar con Isaac su hijo. El hijo al que sin embargo Abrahám sigue queriendo y al que tú, Señor, acompañas en el camino de la exclusión, y ofreces un agua milagrosa donde humanamente no había posibilidad de agua, porque si eliges a unos nos es por una caprichosa predilección, sino porque quieres que te representen en tu tarea de cuidar a los demás y de hacerles presente tu cuidado; porque tú no sabes de marginaciones de nadie ya que todos son tus hijos y de todos quieres hacer un gran pueblo (Gn 21,9-21)

Lector 3:

Irak es sobre todo estos días la tierra de Caín y de Abel. La tierra de la primera violencia ejercida por un hombre sobre su hermano. Porque hemos cambiado la quijada del animal de nuestras historias sagradas por armas complejísimas, pero el hecho y el resultado es el mismo, agrandado a la escala de ese mayor poder para la destrucción que ha hecho posible nuestro ambiguo progreso. Y ese hecho es la muerte de unos hombres a manos de otros hombres.

Señor, tú que ves las cosas en toda su hondura, sabes que la escena no se desarrolla tan solo en Irak. Que por más lejos que esté la guerra, nosotros también estamos tomando parte en ella. Y no sólo porque hayamos enviado una pequeña flota, que nos dicen que es de “ayuda humanitaria”. Es que estamos implicados en ella. Dicen que defienden nuestros “intereses”; dicen que defienden “nuestra seguridad”, dicen que defienden nuestro “intocable nivel de vida”. Es el derecho tal como lo establecemos los países ricos y poderosos lo que dicen que se está restableciendo..... Y sea lo que sea de legal o ilegal, el hecho es que los hombres, una vez más, estamos derramando injustamente la sangre de los hermanos.

Tu voz, Señor, clama hacia nosotros y nos devuelve el eco de esa sangre derramada del hermano que clama al cielo: “Caín, nos dices, Señor, ¿qué has hecho de tu hermano Abel?”

Silencio – música

Lector 4:

6. Lectura Bíblica

Lectura del Libro del Génesis

Cuando el Señor Dios hizo el cielo y la tierra, plantó un huerto en Edén, al oriente, y en él puso al hombre que había formado. De Edén Salía un río que regaba el huerto, y desde aquí se repartía en cuatro brazos. El primero se llama Pisón; es el que bordea la región de Evilá, donde hay oro; el oro de estaregión es puro; y también hay allí resina olorosa y ónice. El segundo brazo se llama Guijón; es el que bordea la región de Cus. El tercero se llama Tigris; es el pasa al este de Asiria. El cuarto es el Eufrates.

El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara. Dios bajaba al atardecer a pasear por el jardín.

El hombre se unió a su mujer Eva; ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: ¡He tenido un hombre gracias al Señor! Después tuvo a Abel, hermano de Caín. Abel se hizo pastor y Caín agricultor. Pasado algún tiempo, Caín presentó al Señor una ofrenda de los frutos de la tierra. Abel le ofreció también los primogénitos de su rebaño y hasta su grasa. El Señor se fijó en Abel y su ofrenda, más que en Caín y la suya. Entonces Caín se enfureció mucho y andaba cabizbajo. El Señor le dijo:

¿Por qué te enfureces? ¿Por qué andas cabizbajo? Si obraras bien, llevarías bien alta la cabeza; pero si obras mal, el pecado acecha a tu puerta y te acosa, aunque tú puedes dominarlo.

Caín propuso a su hermano Abel que fueran a l campo y, cuando estaban allí, se lanzó contra su hermano Abel y lo mató.

El Señor preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano?

El respondió:

No lo sé; ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?

Caín se alejó de la presencia del Señor y se fue a vivir al país de Nod, al este del Edén.

(Silencio – música)

8. Canto

SEÑOR, REÚNENOS CON LA PAZ DE TU PERDÓN.

 

1. Vivimos desunidos, / no hay fraternidad. / Tú eres nuestra fuerza, / de ti viene la paz.

2. Eres nuestra esperanza / en nuestras divisiones / mayor que nuestra ofensa / es siempre tu perdón.

3. Dichosos son los pobres / que buscan la unidad, / dichoso es en tu Reino, quien lucha por la paz.

9. La cruz

Miles de años después de lo de Caín y Abel, sus descendientes, después de muchos avatares históricos, se establecieron en Palestina. Y allí, hace aproximadamente dos mil años, en Jerusalén, la Ciudad Santa, se elevó una cruz para acoger el cuerpo de un condenado a muerte. Aquel condenado a muerte por el poder, la mentira organizada, el dinero injusto... aquel condenado a muerte era el mismo Hijo de Dios. Aquella cruz de odio, se convirtió en símbolo de amor entregado. Pero no fue la última cruz levantada en nuestro mundo. Cada día el odio, la muerte, el olvido, el pecado... levantan cruces donde los hombres y mujeres, hermanos nuestros sufren, padeceny mueren. Hoy, se sigue clavando en la cruz a muchos hijos de Dios.

Vamos a orar ante la cruz de Jesús, y ante tantas cruces sembradas pornuestro mundo.

 

Lector 5:

Junto a Cristo hay otros crucificados. Demasiadas cruces hemos levantado a lo largo de la historia. Demasiadas cruces todavía. Y no son las cruces de “adorno”, que llevamos colgadas del cuello, sino las cruces vivas, colocadas en cualquier calvario del mundo.

Como a Jesús, primero les despojamos, y luego les crucificamos con los clavos del hambre, el racismo, la tortura, el destierro o de guerra; son los clavos del todas las marginaciones. Están también las cruces no queridas de la enfermedad, la invalidez, la soledad; los clavos de todas las frustraciones y desesperanzas.

 

Lector 6:

Nos acercamos con respeto, con veneración, a todos los que están crucificados.

No olvidamos a los crucificados por el hambre, por el subdesarrollo, por la falta de libertad; no olvidamos a los crucificados por las enfermedades incurables, por la soledad, por el abandono; no olvidamos a los crucificados por el destierro, la emigración, la falta de trabajo, la explotación, los malos tratos...

Pero hoy, de una manera especial, nos acercamosa todos los crucificados por la guerra. Al comenzar la Cuaresma, pusimos en el centro de la cruz, la palabra paz, como un deseo, como una oración, como el sueño de todos y el sueño de Dios.

Pero la paz está crucificada. La paz ha sido herida, clavada con los clavos del odio, de los intereses, del poder, del dinero...

 

Por eso ahora vamos a llenar la cruz de imágenes muy actuales sobre la guerra. Son junto a los pobres, los hambrientos, los despreciados del mundo, los nuevos crucificados. En ellos Cristo es de nuevo crucificado.

(Se van pegando en la cruz recortes de periódicos con imágenes actuales de la guerra, mientras cantamos)

8. Canto:

1. La muerte no puede atarme a la Cruz,

mi cuerpo ha de renacer en tus brazos.

CAMINO HACIA TI, MI SEÑOR, EN LA FE.

CAMINO HACIA TI, MI SEÑOR Y MI DIOS.

 

2. La fe no se puede ocultar para siempre,

el fuego siempre abrasará a quien lo toque.

YO TIENDO MIS BRAZOS, MI SEÑOR, HACIA TI.

YO TIENDO MIS BRAZOS, MI SEÑOR Y MI DIOS.

 

3. La luz no se puede apagar en la noche,

tu amor no podré olvidarlo jamás.

ESCUCHO TU VOZ, MI SEÑOR, TÚ ME LLAMAS.

ESCUCHO TU VOZ, MI SEÑOR Y MI DIOS.

 

4. El día no puede esconderse ya más,

el frío deja renacer el calor.

TÚ SABES MI NOMBRE, MI SEÑOR Y ME LLAMAS.

TÚ SABES MI NOMBRE, MI SEÑOR Y MI DIOS.

 

5. Tu vida me das para siempre en la Cruz,

tu sangre limpia y perdona mis culpas.

YO VEO TUS MANOS, MI SEÑOR, QUE BENDICEN.

YO VEO TUS MANOS, MI SEÑOR Y MI DIOS.

Lector 6

Pero “la muerte no pudo atarle a la cruz”, como terminamos de cantar. Nuestra fe nos dice que hay salida incluso del túnel más oscuro de la muerte. Por eso encendemos estas luces, que flotan en el agua. Con ellas traemos a nuestra oración todos los esfuerzos de tanta gente que trabaja por la paz. Ellos son las llamas vivas, el fuego que da calor. Nosotros queremos ser con nuestra oración y nuestro compromiso el agua donde se mantienen, la fuerza que les sostiene para que no se hundan ni se apaguen.

-Se encienden las velas flotantes-

 

Lector 7

Y ahora, vamos a escuchar el testimonio de una mujer joven, que se llama a sí misma “militante de la vida”. Su nombre es Mar Molina. Es de Toledo y poco antes de comenzar la guerra se marchó a Bagdag.

 

El día 9 de marzo partiré hacia Bagdad...

Me voy a Irak porque las palabras sólo no bastan, desde hace tiempo entendí que hace falta algo más. Aunque sinceramente no se que más, después de que millones de personas de todos los pueblos del mundo salieran a la calle el día 15 de febrero. Ese día se visualizó la ruptura de los gobiernos y los pueblos, cada uno anda por sitios diferentes: los gobernantes quieren la sumisión de los pueblos y los pueblos se muestran insumisos a los gobernantes.

Me voy a Irak porque, después de haber convivido con ellos, después de haberles mirado a los ojos, me resulta difícil dormir por las noches.
No dejo de ver:
las sonrisas de los niños;
el sufrimiento de los padres velando a sus hijos las camas de los hospitales;
las agonías de los niños en esas mismas camas que ni siquiera tienen tiempo de calentar;
los bazares y los zocos llenos de gente y de productos que no se pueden vender debido a la inflación;
los olores a pescado asado en los kioscos que bordean el Tigris;
el miedo que brilla en los ojos a esa muerte que huele a bomba inteligente;
la cárcel que inventó el Consejo de Seguridad de la ONU con ese embargo que dura ya doce años;
las miserias y la pobreza que sufren en silencio y por “imperativo legal”;
la muerte prematura y tenebrosa que trajeron los bombardeos con uranio empobrecido;
a esos jóvenes iraquíes que presumen de conocer las alineaciones de los más importantes equipos de fútbol españoles;
el olor del té en los puestos ambulantes de las calles;
los haces de luz que se filtran por las maltrechas claraboyas del viejo bazar árabe;
y todo aquello, que, aun después de haberlo visto, todavía no he encontrado palabras para compartirlo...

Me voy a Irak porque, después de tantos kilómetros explicando la catástrofe humanitaria de la población civil y de tantos artículos denunciando el tema todavía me quedan cosas por aprender y por conocer, y me quieren negar el derecho a la comunicación entre las culturas, el derecho a compartir la historia y las costumbres.

Me voy a Irak porque de alguna forma allí nacimos todos, nacimos a la escritura, a las leyes y al conocimiento, en definitiva, a la civilización.

Me voy a Irak porque por mis venas corre sangre de todos los pueblos, y el pueblo árabe también es mi pueblo. El pueblo de mis ancestros, la aritmética de mis números, el arte de mis monumentos, la historia de mi país.

Me voy a Irak porque la tolerancia es el único arma que todos deberíamos exportar.

Me voy a Irakporque quiero un futuro en paz, porque en las noches sin luna me gusta contar las estrellas y si nos destruyen Irak nos privaran en el cielo de un lucero sublime y en la tierra de un oasis místico.

Me voy a Irak porque en mi aldea global no sobran personas, aunque siempre me han faltado continentes.

Me voy a Irak porque no quiero quedarme huérfana de seres humanos, ni que nadie me prive de la peligrosa aventura de ser herida por las sonrisas de algunos niños iraquíes.

Mar Molina. Toledo. 22 Febrero 2003

Canto

Mi paz os dejo, mi paz os doy, no temáis (2)

 

Oración final: Y terminamos con una oración escrita por un cristiano de raza árabe y ciudadano de los Estados Unidos

 

Dios amoroso,

Te pedimos perdón por la guerra que los Estados Unidos está haciendo guerra contra el pueblo de Irak, por destruir la infraestructura de Irak con bombardeos masivos, por el uso de armas altamente tóxicas que contaminan la tierra y el agua de Irak, y están causando aumento en canceres entre los niños.

Perdónanos por imponer sanciones económicas que han matado a más de un millón de iraquíes, mayormente niños.

Perdónanos por poner nuestros intereses en el petróleo por encima de los del bienestar humano.

Sánanos de nuestra ceguera moral y llena nuestros corazones de amor.

Ayúdanos a renunciar a toda matanza, a dejar de llamar demonios a nuestros adversarios, a valorar toda la vida como algo sagrado, y a ver a la gente iraquí como nuestros hermanos y hermanas.

Habilítanos a comprometernos en acciones de paz para poner fin a esta matanza de inocentes.

O Dios, haznos instrumentos de tu paz y de reconciliación. Amén.

 

 

 

MISIÓN

 

INTRODUCCIÓN:

Estas son las últimas palabras de Jesús según el Evangelio de San Mateo: “Poneos en camino y haced discípulos a todos los pueblos y bautizadlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de este mundo”.

Esta tarea no es encomendada sólo a unos cuantos cristianos, los misioneros. Son palabras dirigidas a toda la Iglesia, a todos los cristianos. Sin embargo es preciso reconocer que con frecuencia la Iglesia no se preocupa más que de sí misma, las comunidades se encierran en su interior, y se anuncia el evangelio a quienes ya lo conocen desde pequeños. Hemos reducido la “misión” a unas pocas personas, a algún recuerdo a lo largo del año y a algún donativo especial.

El primer votivo que nos ha reunido aquí esta tarde no es orar para que otros evangelicen, sino tomar conciencia ante Dios de que todos tenemos que evangelizar; volver a escuchar el mandato de Jesús: “poneos en camino y haced discípulos a todos los pueblos...”

También, no faltaría más, vamos a pedirle al Señor que de ánimos, fuerza, luz, salud, coraje..., a los misioneros enviados por nuestras comunidades a lugares lejanos.

Reavivemos nuestra esperanza, reforcemos nuestro compromiso, iluminemos con nuestra fe los caminos de la vida.

 

CANTO

NAZCA EN NOSOTROS LA ESPERANZA EN EL CAMINO DE LA PAZ; / ABRE LOS OJOS DE TU PUEBLO, TU LUZ, SEÑOR NOS SALVARÁ.

 

1. Si en nuestra noche no estás tú, / ¿cómo esperar que llegue el alba? / Revélanos a nuestro Dios, / desde la pequeñez humana. / ¡Alegre Estrella de la Paz, / en ti queremos esperar!

 

2. Ya llega el tiempo de soñar, / en el que trae la esperanza. / El odio pronto acabará, / serán arados las espadas. ¿Alegre Estrella de la Paz, viendo tu Luz nos guiarás!

 

 

 

LECTURA BÍBLICA (I) Vocación de Jeremías (Jr 1,4-10)

 

Monición

Ante la llamada a veces exigente del Señor, la reacción inmediata es de sentirse incapaz, de miedo ante las responsabilidades, de refugiarnos en nuestra comodidad... Pero el Señor, igual que a Jeremías nos dice: no tengas miedo, pues yo estoy contigo.

Vamos a escuchar el texto que nos cuenta la vocación de Jeremías. Después, en silencio, dejamos que la Palabra resuene en nuestro interior.

 

 

 

Lectura del Profeta Jeremías (Jr 1, 4-12)

 

El Señor me habló así:

“Antes de formarte en el vientre te conocí;

antes que salieras del seno te consagré,

te constituí profeta de las naciones”.

Yo dije: “¡Ah, Señor, mira que no sé hablar,

Pues soy un niño!”

El Señor me respondió: “No digas “Soy un niño”,

Pues irás a donde yo te envíe

Y dirás todo lo que te ordene.

No les tengas miedo,

Pues yo estoy contigo para librarte,

Oráculo del Señor”.

Entonces el Señor alargó la mano,

Tocó mi boca y me dijo:

“Mira, pongo mis palabras en tu boca:

en este día te doy autoridad

sobre naciones y reinos,

para arrasar,

para destruir y derribar,

para edificar y plantar”.

El Señor me preguntó: “¿Qué ves Jeremías?”

Respondí:

“Veo una rama de almendro en flor”

Entonces el Señor me dijo:

“Bien visto, pues yo velo por mi palabra para cumplirla”.

 

 

Silencio - música

 

CANTO

Antes que te formaras, en las entrañas yo te llamé.

Antes que tú nacieras te conocía y te consagré.

Para ser mi profeta de las naciones yo te elegí.

Irás donde te envíe, lo que te mande proclamarás.

TENGO QUE GRITAR,

TENGO QUE ARRIESGAR.

¡AY DE MÍ SI NO LO HAGO!

¿CÓMO ESCAPAR DE TI,

CÓMO NO HABLAR DE TI,

SI TU VOZ ME QUEMA DENTRO?

TENGO QUE ANDAR,

TENGO QUE LUCHAR.

¡AY DE MI SI NO LO HAGO!

¿CÓMO ESCAPAR DE TI,

CÓMO NO HABLAR DE TI,

SI TU VOZ ME QUEMA DENTRO?

 

 

No temas arriesgarteporque contigo siempre estaré.

No temas anunciarme que por tu boca yo hablaré.

Frente a todo el país, como columna fuerte serás.

Tú podrásarrancar, para plantar y edificar.

 

 

LECTURA BIBLICA (II)

 

Monición

En el Evangelio se habla mucho del grupo de los Doce. Ellos sin duda tienen una misión importante. Pero también con Jesús va un grupo numeroso de discípulos y discípulas que le siguen y colaboran con Él. Vamos a escuchar un texto del Evangelio de Lucas en el que nos cuenta el envío de 72 discípulos. Ellos, en nombre de Jesús, van anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios.

 

Lc 10,1-7.16

 

El Señor designó a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares que él pensaba visitar. Y les dio estas instrucciones:

-La mies es abundante, pero los obreros pocos. Rogad, por tanto, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Poneos en camino. Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforjas ni sandalias, ni saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa decid primero: Paz a esta casa. Si hay allí gente de paz, vuestra paz recaerá sobre ellos; si no, se volverá a vosotros. Quedaos en esa casa, y comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero tiene derecho a su salario. No andéis de casa en casa.

Quien os escucha a vosotros, a mí me escucha; quien os rechaza a vosotros, a mi me rechaza; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.

Silencio – música

 

CANTO

 

1. El Señor envió a sus discípulos,/ los mandó de dos en dos

Es hermoso ver bajar de la montaña, los pies del mensajero de la paz (2)

 

2. La cosecha es abundante, les dijo el Señor al partir.

Es hermoso ver bajar de la montaña, los pies del mensajero de la paz.

 

 

SÍMBOLO

 

“EL CRISTIANO, LUZ PARA EL MUNDO”

 

PRESENTACIÓN

Los cristianos hemos sido iluminados por la Luz de Jesucristo y tenemos una tarea urgente: compartir esa luz para que otros también puedan ver.

Presentamos como símbolo la bola del mundo que nos representa a todos: niños y jóvenes, hombres y mujeres de distintas culturas, compartimos el mismo suelo, el mismo aire, las mismas inquietudes de paz y de felicidad. Las velas que colocamos alrededor nos recuerdan la misión del cristiano: Ser luz ( se realiza el gesto simbólico).

 

APLICACIÓN DEL SÍMBOLO

Es triste la vida cuando uno está en tinieblas: dudas, desorientación error, esclavitud, soledad, angustia.

La tarea de un cristiano es dejarse iluminar por la luz de Cristo y luego ser él mismo, a su vez, luz para los demás. Saber recibir para mejor compartir. La luz es un don que se reparte. Ser luz no para que nos vean, sino para que otros vean y sepan encontrar el sentido de sus vidas y veana Dios en el hermano. Ser luz mediante el testimonio, la vida, la palabra y el compromiso. Ser luz como un cirio, que suavemente, con humildad, pero con constancia, se va consumiendo al dar luz y calor.

 

LECTURA DE UN POEMA DE LEON FELIPE (Música de fondo)

 

Hazme soñar..., ¡Soñar, Señor, soñar!...

¡Hace tiempo que no sueño!

Soñé que iba una vez –cuando era niño todavía,

al comienzo del mundo-

en un caballo desbocado por el viento,

soñé que cabalgaba, desbocado, en el viento...

que era yo mismo el viento..

Señor, hazme otra vez soñar que soy el viento,

el viento bajo la Luz,

el viento traspasado por la Luz,

el viento deshecho por la Luz,

el viento fundido por la Luz,

el viento... hecho Luz...

Señor, hazme soñar que soy la Luz...

que soy Tú mismo, parte de mí mismo...

y guárdame, guárdame dormido,

soñando, eternamente soñando

que soy un rayito de Luz de tu costado.

 

 

ORACIÓN PARTICIPADA

 

 

Plegaria (Todos juntos)

 

Jesús, no tienes manos.

Tienes sólo nuestras manos

para construir un mundo donde habite la justicia.

 

Jesús, no tienes pies.

Tienes sólo nuestros pies

para poner en marcha la libertad y el amor.

 

Jesús, no tienes labios.

Tienes sólo nuestros labios

para anunciar por el mundo la Buena Nueva a los pobres.

 

Jesús, no tienes medios.

Tienes sólo nuestra acción

para lograr que todos los hombres sean hermanos.

 

Jesús, nosotros somos tu Evangelio,

el único Evangelio que la gente puede leer

si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.

MISIÓN

 

INTRODUCCIÓN:

Estas son las últimas palabras de Jesús según el Evangelio de San Mateo: “Poneos en camino y haced discípulos a todos los pueblos y bautizadlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de este mundo”.

Esta tarea no es encomendada sólo a unos cuantos cristianos, los misioneros. Son palabras dirigidas a toda la Iglesia, a todos los cristianos. Sin embargo es preciso reconocer que con frecuencia la Iglesia no se preocupa más que de sí misma, las comunidades se encierran en su interior, y se anuncia el evangelio a quienes ya lo conocen desde pequeños. Hemos reducido la “misión” a unas pocas personas, a algún recuerdo a lo largo del año y a algún donativo especial.

El primer votivo que nos ha reunido aquí esta tarde no es orar para que otros evangelicen, sino tomar conciencia ante Dios de que todos tenemos que evangelizar; volver a escuchar el mandato de Jesús: “poneos en camino y haced discípulos a todos los pueblos...”

También, no faltaría más, vamos a pedirle al Señor que de ánimos, fuerza, luz, salud, coraje..., a los misioneros enviados por nuestras comunidades a lugares lejanos.

Reavivemos nuestra esperanza, reforcemos nuestro compromiso, iluminemos con nuestra fe los caminos de la vida.

 

CANTO

NAZCA EN NOSOTROS LA ESPERANZA EN EL CAMINO DE LA PAZ; / ABRE LOS OJOS DE TU PUEBLO, TU LUZ, SEÑOR NOS SALVARÁ.

1. Si en nuestra noche no estás tú, / ¿cómo esperar que llegue el alba? / Revélanos a nuestro Dios, / desde la pequeñez humana. / ¡Alegre Estrella de la Paz, / en ti queremos esperar!

2. Ya llega el tiempo de soñar, / en el que trae la esperanza. / El odio pronto acabará, / serán arados las espadas. ¿Alegre Estrella de la Paz, viendo tu Luz nos guiarás!

 

LECTURA BÍBLICA (I) Vocación de Jeremías (Jr 1,4-10)

Monición

Ante la llamada a veces exigente del Señor, la reacción inmediata es de sentirse incapaz, de miedo ante las responsabilidades, de refugiarnos en nuestra comodidad... Pero el Señor, igual que a Jeremías nos dice: no tengas miedo, pues yo estoy contigo.

Vamos a escuchar el texto que nos cuenta la vocación de Jeremías. Después, en silencio, dejamos que la Palabra resuene en nuestro interior.

 

Lectura del Profeta Jeremías (Jr 1, 4-12)

El Señor me habló así:

“Antes de formarte en el vientre te conocí;

antes que salieras del seno te consagré,

te constituí profeta de las naciones”.

Yo dije: “¡Ah, Señor, mira que no sé hablar,

Pues soy un niño!”

El Señor me respondió: “No digas “Soy un niño”,

Pues irás a donde yo te envíe

Y dirás todo lo que te ordene.

No les tengas miedo,

Pues yo estoy contigo para librarte,

Oráculo del Señor”.

Entonces el Señor alargó la mano,

Tocó mi boca y me dijo:

“Mira, pongo mis palabras en tu boca:

en este día te doy autoridad

sobre naciones y reinos,

para arrasar,

para destruir y derribar,

para edificar y plantar”.

El Señor me preguntó: “¿Qué ves Jeremías?”

Respondí:

“Veo una rama de almendro en flor”

Entonces el Señor me dijo:

“Bien visto, pues yo velo por mi palabra para cumplirla”.

Silencio - música

CANTO

Antes que te formaras, en las entrañas yo te llamé.

Antes que tú nacieras te conocía y te consagré.

Para ser mi profeta de las naciones yo te elegí.

Irás donde te envíe, lo que te mande proclamarás.

TENGO QUE GRITAR,

TENGO QUE ARRIESGAR.

¡AY DE MÍ SI NO LO HAGO!

¿CÓMO ESCAPAR DE TI,

CÓMO NO HABLAR DE TI,

SI TU VOZ ME QUEMA DENTRO?

TENGO QUE ANDAR,

TENGO QUE LUCHAR.

¡AY DE MI SI NO LO HAGO!

¿CÓMO ESCAPAR DE TI,

CÓMO NO HABLAR DE TI,

SI TU VOZ ME QUEMA DENTRO?

 

No temas arriesgarteporque contigo siempre estaré.

No temas anunciarme que por tu boca yo hablaré.

Frente a todo el país, como columna fuerte serás.

Tú podrásarrancar, para plantar y edificar.

LECTURA BIBLICA (II)

Monición

En el Evangelio se habla mucho del grupo de los Doce. Ellos sin duda tienen una misión importante. Pero también con Jesús va un grupo numeroso de discípulos y discípulas que le siguen y colaboran con Él. Vamos a escuchar un texto del Evangelio de Lucas en el que nos cuenta el envío de 72 discípulos. Ellos, en nombre de Jesús, van anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios.

Lc 10,1-7.16

El Señor designó a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares que él pensaba visitar. Y les dio estas instrucciones:

-La mies es abundante, pero los obreros pocos. Rogad, por tanto, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Poneos en camino. Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforjas ni sandalias, ni saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa decid primero: Paz a esta casa. Si hay allí gente de paz, vuestra paz recaerá sobre ellos; si no, se volverá a vosotros. Quedaos en esa casa, y comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero tiene derecho a su salario. No andéis de casa en casa.

Quien os escucha a vosotros, a mí me escucha; quien os rechaza a vosotros, a mi me rechaza; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.

Silencio – música 

CANTO

 

1. El Señor envió a sus discípulos,/ los mandó de dos en dos

Es hermoso ver bajar de la montaña, los pies del mensajero de la paz (2)

 

2. La cosecha es abundante, les dijo el Señor al partir.

Es hermoso ver bajar de la montaña, los pies del mensajero de la paz.

 

SÍMBOLO 

“EL CRISTIANO, LUZ PARA EL MUNDO” 

PRESENTACIÓN

Los cristianos hemos sido iluminados por la Luz de Jesucristo y tenemos una tarea urgente: compartir esa luz para que otros también puedan ver.

Presentamos como símbolo la bola del mundo que nos representa a todos: niños y jóvenes, hombres y mujeres de distintas culturas, compartimos el mismo suelo, el mismo aire, las mismas inquietudes de paz y de felicidad. Las velas que colocamos alrededor nos recuerdan la misión del cristiano: Ser luz ( se realiza el gesto simbólico).

 

APLICACIÓN DEL SÍMBOLO

Es triste la vida cuando uno está en tinieblas: dudas, desorientación error, esclavitud, soledad, angustia.

La tarea de un cristiano es dejarse iluminar por la luz de Cristo y luego ser él mismo, a su vez, luz para los demás. Saber recibir para mejor compartir. La luz es un don que se reparte. Ser luz no para que nos vean, sino para que otros vean y sepan encontrar el sentido de sus vidas y veana Dios en el hermano. Ser luz mediante el testimonio, la vida, la palabra y el compromiso. Ser luz como un cirio, que suavemente, con humildad, pero con constancia, se va consumiendo al dar luz y calor.

 

LECTURA DE UN POEMA DE LEON FELIPE (Música de fondo)

Hazme soñar..., ¡Soñar, Señor, soñar!...

¡Hace tiempo que no sueño!

Soñé que iba una vez –cuando era niño todavía,

al comienzo del mundo-

en un caballo desbocado por el viento,

soñé que cabalgaba, desbocado, en el viento...

que era yo mismo el viento..

Señor, hazme otra vez soñar que soy el viento,

el viento bajo la Luz,

el viento traspasado por la Luz,

el viento deshecho por la Luz,

el viento fundido por la Luz,

el viento... hecho Luz...

Señor, hazme soñar que soy la Luz...

que soy Tú mismo, parte de mí mismo...

y guárdame, guárdame dormido,

soñando, eternamente soñando

que soy un rayito de Luz de tu costado.

 

ORACIÓN PARTICIPADA

Plegaria (Todos juntos)

 

Jesús, no tienes manos.

Tienes sólo nuestras manos

para construir un mundo donde habite la justicia.

 

Jesús, no tienes pies.

Tienes sólo nuestros pies

para poner en marcha la libertad y el amor.

 

Jesús, no tienes labios.

Tienes sólo nuestros labios

para anunciar por el mundo la Buena Nueva a los pobres.

 

Jesús, no tienes medios.

Tienes sólo nuestra acción

para lograr que todos los hombres sean hermanos.

 

Jesús, nosotros somos tu Evangelio,

el único Evangelio que la gente puede leer

si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.