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ORACIÓN POR LA UNIDAD Y LA PAZ

 

INTRODUCCIÓN

Estamos finalizando el mes de enero. Un mes que comenzó con la Jornada Mundial de la Paz y que termina con la Semana de Oración por la Unidad. PAZ Y UNIDAD. ¡Qué lejos de nuestra tierra, de nuestra convivencia, de nuestra Iglesia, también dividida.

Por eso estamos aquí esta tarde. Para orar por la Paz y la Unidad.

 

¡Padre Santo... que todos sean uno!

Esta plegaria que Jesús eleva al Padre en la última cena, queremos hoy hacerla nuestra. En medio de un mundo dividido, nos hace falta descubrir el valor de la unidad, el gozo de la fraternidad. Son dones de Dios, pero tenemos que conquistarlos, tenemos que merecerlos. Todos los hombres y mujeres, de todas las razas, pueblos y naciones, hemos sido reconciliados con Dios porJesús. Su vida entregada, su sangre derramada hace que podamos formar un sólo cuerpo.

 

También, en su última cena, Jesús nos dejó el don de la Paz: La paz os doy, pero mi paz no es como la del mundo que cree que para conseguir la paz hay que hacer la guerra. Mi paz se fundamenta sobre todo en el perdón, en el amor al enemigo, en compartir lo que se tiene.

 

PAZ Y UNIDAD. Señor, esta tarde venimos a pedirte que nos des unos ojos y un corazón nuevo, para ver y querer la realidad como la ves y la quieres tú.

 

CANTO: ¿Dónde va la tierra?

1. ¿Dónde va la tierra? / ¿Dónde va la tierra con tanto dolor? Si el amor la matamos, / Si vivimos desunidos, / ¿dónde va la tierra? / ¿Dónde va la tierra con tanto dolor?

2. Nunca más la guerra. / Nunca más la guerra, nunca más. / Construyamos la unidad, / Anunciemos la amistad./ Nunca más la guerra. / Nunca más la guerra, nunca más

 

LECTOR 1

 

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS(3,3b-11)

 

Mientras haya entre vosotros rivalidad y discordia, ¿no es que os guían los bajos instintos y que procedéis como gente cualquiera?

A ver, cuando uno dice “yo estoy con Pablo” y otro “yo, con Apolo”, ¿no sois como gente cualquiera? A fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Auxiliares que os llevaron a la fe, cada uno con las cualidades que les dio el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero el que ha hecho crecer ha sido Dios; por tanto, ni el que planta significa nada, ni el que riega tampoco; cuenta el que ha de crecer, o sea, Dios. El que planta y el que riega son lo mismo, y cada uno recibirá la recompensa según su trabajo. Es decir, nosotros trabajamos juntos para Dios; vosotros sois como el campo de labranza de Dios, como el edificio de Dios.

Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué los cimientos, pero otro levanta el edificio. Pero atención: que cada uno mire cómo construye. Porque nadie puede poner un cimiento diferente al que ya está puesto, que es Jesucristo.

Silencio - Música

LECTOR 2

Con demasiada facilidad rompemos la unión y la paz entre nosotros, rompiendo al mismo tiempo la unión con Dios. Porque no se puede amar a Dios, sin amar al prójimo. No se puede estar en paz con Dios sin estar en paz con el hermano. Sin embargo hemos querido hacer compatible la división, el desprecio y hasta el odio a los otros, a los que no piensan como yo, a los que nos son de los míos, a los que son de otra religión, a los que son de otra raza.... Todo esto, lo hemos querido hacer compatible con el amor a Dios, con la práctica de la religión, y hasta con la celebración de la Eucaristía. Los deseos de Jesús, vividos y expresados a los largo de su vida son otros.

Vamos a dirigir una mirada a nuestra realidad rota por las divisiones, y se la presentamos al Señor en esta tarde para que él nos ayude a recomponerla.

 

LECTOR 3

Vivimos en un mundo tremendamente dividido. Hemos levantado entre los distintos países, muros infranqueables que los dividen en pueblos ricos y pueblos pobres, países desarrollados y países subdesarrollados. Hemos dividido el planeta entre el primer mundo y el tercer mundo, entre el Norte y el Sur. Y seguimos levantado muros, como está ocurriendo actualmente en Palestina. Muchos creen todavía que para conseguir la paz hay que expulsar a los que nos molestan y levantar un muro que les impida entrar.

Y hemos llegado a dividir a las personas por el color de su piel, por su raza, por su nivel económico, por su posición social, por el simple puesto de trabajo que ocupa en la sociedad... Hemos establecido demasiadas fronteras como para sentirnos unidos unos a otros y admitir que todos los seres humanos somos iguales. Por eso Padre, te pedimos que nos reúnas con la paz de tu perdón.

 

CANTO: Señor, reúnenos, con la paz de tu perdón

LECTOR 2.

La familia es la primera escuela donde aprendemos el difícil arte del amor y la unidad. Sin embargo, somos conscientes de que hoy más que nunca, la unidad familiar está siendo minusvalorada y frecuentemente herida. Se ambiciona la independencia personal y se desprecian las obligaciones compartidas. Se critican los defectos de los otros como si fueran imperdonables. Se rehuyen las responsabilidades y se busca únicamente el bien personal, aunque tenga que ponerse por encima del bien de la pareja y de los propios hijos. Y entretanto, seguimos viendo cómo día a día muchos matrimonios se rompen por falta de diálogo, de amor y de capacidad de perdón. Y se siguen dando casos de violencia, malos tratos, hasta llegar a veces a la muerte. Por eso, Señor te pedimos.

 

CANTO: Señor, reúnenos, con la paz de tu perdón

 

LECTOR 3.

Y la Iglesia, que debería ser casa y escuela de fraternidad, tiene también una historia negra de enfrentamientos, de divisiones, de manipulación interesada de la religión... y hasta de guerras mal llamadas “santas”.

Las iglesias cristianas no se entienden, no son capaces de unirse para celebrar la misma fe y los mismos sacramentos. Y con las grandes religiones no cristianas tampoco se avanza mucho en fraternidad y en afrontar juntos los grandes problemas de la humanidad.

¿Cuándo llegará el día en que los creyentes de todas las religiones nos unamos para erradicar el hambre del mundo, para detener la carrera de armamentos, para hacer desaparecer la esclavitud infantil, para repartir mejor los bienes de la tierra?

Señor, te pedimos perdón por nuestras divisiones y por los pecados pasados y presentes de nuestra Iglesia.

 

CANTO. Señor, rúnenos, con la paz de tu perdón

 

LECTOR 2.

Somos capaces de hacer las cosas más maravillosas cuando dejamos que broten de nosotros la generosidad y los sentimientos de solidaridad. Pero con igual facilidad somos capaces de romper la unidad y la convivencia cuando nos dejamos llevar por la intransigencia y queremos que todos piensen como nosotros.

Resulta difícil convivir en paz, cuando no sabemos escuchar la opinión de los otros; cuando nos convertimos a nosotros mismos en el centro y el punto de mira de todo lo que nos rodea. Y la convivencia se deteriora porque no sabemos aceptar a todos por igual; porque no nos esforzamos en comprender los fallos y debilidades que los otros puedan tener. Nos hemos acostumbrado a vivir en la crispación que produce la intolerancia y la falta de diálogo.

Por eso, Señor, te pedimos.

 

CANTO: Señor, reúnenos con la paz de tu perdón

 

LECTOR 3.

Hemos sido creados para relacionarnos unos con otros como hermanos. Todos necesitamos de todos. La fraternidad es el don más grande con que podemos obsequiarnos unos a otros. Pero también quebramos fácilmente este don. No aceptamos que los pobres sean nuestros hermanos. Vivimos desentendidos de su suerte. Nos hemos acostumbrado a vivir entre imágenes y noticias de hambre, de guerra, de campos de refugiados, de atentados terroristas, de construcción de muros que dividen y excluyen.

Señor, por nuestra pasividad, por habernos acostumbrado a convivir con la injusticia, te pedimos perdón.

 

CANTO: Señor, reúnenos, con la paz de tu perdón

Silencio – Música

CANTO ANTES DEL EVANGELIO

 

SI TÚ NO ESCUCHAS MI VOZ, ¿quién será mi auxilio? (2ª vez todos)

Dios del cielo y de la tierra no te duermas si te llamo

Si tú no escuchas mi voz ¿quién será mi apoyo? ¿Quién será mi apoyo? (2)

 

2. Si tú no cuidas de mis pasos, ¿quién será mi ayuda?

Dios del cielo y de la tierra, no te duermas si me guardas

Si tú no cuidas.....

 

3. Si tú no brillas como el sol, ¿quién será mi luz?

Dios del cielo y de la tierra, día y noche no te apagues.

Si tú no brillas como el sol....

 

4. Si no nos libras del mal, ¿quién podrá resistir?

Dios del cielo y de la tierra, que tu amor nos guarde siempre.

Si no nos libras......

 

LECTOR 4.

DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (17,21-26)

 

Padre, te pido que todos sean uno, como tú, Padre estás conmigo y yo contigo; que también ellos estén con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado a ellos la gloria que tú me diste, la de ser uno como nosotros, yo unido con ellos y tú conmigo, para que queden realizados en la unidad; así sabrá el mundo que tú me enviaste y que los has amado a ellos como a mí.

Padre, tú me los confiaste; quiero que, donde yo estoy, estén ellos también conmigo y contemplen esa gloria mía que tú me has dado, porque me amabas ya antes que existiera el mundo.

La paz os dejo, mi paz os doy. No estéis angustiados ni tengáis miedo. Ya sabéis lo que os he dicho: Me voy, pero volveré a estar siempre con vosotros.

 

Silencio - Música

CANTO: Ubi caritas.......

LECTOR 5

La oración que no transforma la vida, no es oración, decía Santa Teresa de Jesús. Ojalá este rato de oración nos cambie la mirada sobre el mundo. Ojalá nuestros sentimientos y acciones estén más acordes con el proyecto de Dios. La Palabra de Dios y la realidad del mundo nos llaman al compromiso, a la solidaridad.

Vamos a escuchar ahora una parábola que nos puede ayudar también a buscar compromisos concretos.

 

LECTOR 6

Parábola de las semillas

 

En el gran mercado de la ciudad, entre innumerables puestos llenos de mercancías de todas clases, había un puesto muy especial. En un gran cartel anunciaba: Aquí se vende la Paz, la Amistad, la Fraternidad, la Justicia, el Amor, el Perdón, la Sencillez, Solidaridad.... y así continuaba una larga lista de cosas muy parecidas y que no se vendían en los otros puestos del mercado.

Una pareja, que ya iban con grandes bolsos llenos de cosas que habían adquirido en otros puestos, se pararon, leyeron detenidamente el cartel, se miraron uno a otro con asombro, y se dirigieron al vendedor. Más fue todavía su extrañeza, cuando se dieron cuenta que aquel vendedor se parecía Jesús. ¿Será él? – se preguntaron.

Después de volver a mirar la gran lista de mercancías, se decidieron a comprar Paz, Justicia, Fraternidad y Solidaridad.

El vendedor les dio unos pequeños recipientes donde ponía el nombre de las mercancías que habían pedido. Ellos extrañados, abrieron aquellos frascos tan raros, y, decepcionados, vieron dentro unas semillas.

Dirigiéndose al vendedor, le dijeron indignados: Oiga, que nosotros hemos pedido.....

Sí. Ya lo sé: Paz, Justicia, Fraternidad y Solidaridad. Ahí tenéis lo que habéis pedido. Es que yo sólo vendo las semillas. Quien las compra, tiene que sembrarlas y hacerles producir.

 

LECTOR 8

Tenemos las semillas. Pero hay que sembrarlas y ayudarles a producir. Vamos a sembrar simbólicamente las semillas de la Paz, de la Justicia, de la Fraternidad, de la Solidaridad al mismo tiempo que vamos leyendo un poema.

Se coloca una jardinera con tierra y un recipiente con semillas que se van sembrado)

 

 

Mantener siempre atentos los oídos

al grito de dolor de los demás

y escuchar su llamada de socorro,

es Solidaridad.

 

Mantener la mirada siempre alerta

y los ojos tendidos sobre el mar

en busca de algún náufrago en peligro,

es Solidaridad.

 

Sentir como algo propio el sufrimiento

del hermano de aquí y del de allá,

hacer propia la angustia de los pobres,

es Solidaridad.

 

Llegar a ser la voz de los humildes,

descubrir la injusticia y la maldad,

denunciar al injusto y al malvado,

es Solidaridad.

 

Dejarse transportar por un mensaje

cargado de esperanza, amor y paz,

hasta apretar la mano del hermano,

es Solidaridad.

 

Convertirse uno mismo en mensajero

del abrazo sincero y fraternal

que unos pueblos envían a otros pueblos,

es Solidaridad.

 

Compartir los peligros en la lucha

por vivir en justicia y libertad

arriesgando en amor hasta la vida,

es Solidaridad.

 

Entregar por amor hasta la vida

es la prueba mayor de la amistad,

es vivir y morir con Jesucristo

es Solidaridad.

ORACIÓN PARTICIPADA

 

PADRE NUESTRO

 

CANTO FINAL

 

EN MEDIO DEL MUNDO, EL SOPLO DEL ESPÍRITU, HACE RESONAR LA BUENA NOTICIA. EN MEDIO DEL MUNDO, EL SOPLO DEL ESPÍRITU, HACE RENACER NUESTRA ESPERANZA.

Mirad: los pobres son felices, son los primeros en el Reino de Dios. Mirad: los que trabajan por la paz, ellos derriban las fronteras.

Mirad: los limpios de corazón, ellos encuentran a Dios en todo.