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CELEBRACIÓN PENITENCIAL DE ADVIENTO

 

Saludo:En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Dios, el Padre del amor que viene a nuestro encuentro esté siempre con vosotros.

 

Todo el tiempo de Adviento es una larga preparación para la Navidad, para acoger al Señor que viene. El Adviento es una llamada: “convertíos”, “preparad el camino al Señor”....

Esta celebraciónes una manera de responder a esa llamada. Lo queremos hacer de una manera más intensa; esta celebración quiere ser un paso adelante en nuestra marcha peregrina y esperanzada, en nuestro preparar el camino. El quiere salvarnos, quiere hacernos felices. Vamos a dejarle que se acerque. Vamos a dejar que nos salve. No pongamos resistencias. Vamos a ponernos en sus manos para que él nos transforme con su gracia en este Sacramento que vamos a celebrar. Expresamos este deseo cantando juntos:

 

Canto: Ven, Señor, líbranos. Ven tu pueblo a redimir. La esperanza brillará. Ven, Señor, Jesús.

 

Oración

Señor, Dios nuestro. Tú conoces mejor que nadie cómo somos y cuánto hemos de cambiar. Danos tu luz para reconocer en lo que fallamos, sinceridad y ánimo para seguir caminando, para seguir buscándote, vigilantes en medio de nuestras oscuridades y desaciertos. Por nuestro Señor.

 

Monición a la 1ª lectura

Dios nos habla al corazón por medio del profeta Isaías. Nos dice palabras de consuelo y de esperanza. Que su Palabra llene nuestro corazón de confianza y de ganas de enderezar lo torcido que haya en nuestras vidas.

 

Lectura del profeta Isaías 40, 1-5

Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios, hablad al corazón de Jerusalén, gritadle que se ha cumplido su condena y que está perdonada su culpa, pues ha recibido del Señor doble castigo por sus pecados.

Una voz grita: “Preparad en el desierto un camino al Señor, allanad en la estepa una calzada para vuestro Dios”.

Que se eleven los valles, y los montes y colinas se abajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane.

Entonces se revelará la gloria del Señor y la verán juntos todos los hombres.

 SALMO

Tú me sondeas y me conoces, tú me hablas a mí, Señor

 Señor, tú me sondeas y me conoces;

me conoces cuando me siento o me levanto,

de lejos penetras mis pensamientos;

distingues mi camino y mi descanso,

todas mis sendas te son familiares. R.
 
¿Adónde iré lejos de tu aliento,

adónde escaparé de tu mirada?

Si escalo el cielo, allí estás tú;

si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R.
 
 Si vuelo hasta el margen de la aurora,

si emigro hasta el confín del mar,

allí me alcanzará tu izquierda,

me agarrará tu derecha. R.
 
 Tú has creado mis entrañas,

me has tejido en el seno materno.

Te doy gracias,
 porque me has escogido portentosamente,

porque son admirables tus obras. R.

 

Monición al Evangelio

Escuchamos ahora la voz de otro profeta: Juan Bautista, nos llama a la conversión. Nosotros, como la gente que entonces le escuchaba, nos preguntamos: Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?

EVANGELIO ( Lucas 3, 10-18)

En aquel tiempo,vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías: Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios. La gente preguntaba a Juan: ¿Entonces, qué hacemos? El contestó: El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo. Vinieron también unos publicanos; y le preguntaron: Maestro, ¿qué hacemos nosotros? El les contestó: No exijáis más de lo establecido. Unos militares le preguntaron: ¿Qué hacemos nosotros? El les contestó: No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga. El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga. Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia

 

Examen.

Vamos ahora a mirar nuestra vida, a examinar nuestras actitudes. Lo vamos a hacer ayudándonos de los signos del Adviento. Somos como el tronco seco al que salen renuevos, retoños llenos de vida. Vivimos en la oscuridad, en la confusión, desorientados y perdidos. Sólo la luz de Dios puede guiarnos.

Comenzamos examinando nuestra fe

Encendemos la primera vela que simboliza nuestra fe y le pedimos al Señor que aumente nuestra fe.

Cantamos: En nuestra oscuridad, enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor Señor…

Miramos nuestra esperanza

 

Encendemos la segunda vela, que simboliza nuestra esperanza y le pedimos al Señor que nos mantenga vigilantes, atentos a su venida.

Cantamos: Nazca en nosotros la esperanza

Examinamos cómo vivimos la caridad

Encendemos la cuarta vela que simboliza nuestra humildad. Pedimos al Señor que nos haga sencillos, humildes, serviciales. Que siembre en nosotros alma de pobres.

Cantamos: Oh, pobreza, fuente de riqueza. Señor, siémbranos alma de pobre.

(Silencio - reflexión)

Peticiones de perdón.

Por nuestra pequeñísima fe:

Por nuestras dudas y desconfianzas.

Por nuestros miedos y vergüenzas.

Por nuestros cansancios y comodidades.

Por nuestra falta de compromiso.

Por nuestra falta de testimonio.

Por nuestra rutina y desgana para orar.

 

Por nuestra débil esperanza:

Por nuestros desánimos y desencantos.

Por nuestras tristezas y depresiones.

Por nuestros pesimismos y fijaciones.

Por nuestro aturdimiento consumista y alienante.

Por nuestras prisas e impaciencias.

Por estar adormilados, por nuestra falta de vigilancia.

Por nuestro olvido de la Palabra de Dios.

 

Por nuestra tibia caridad:

Por nuestra insolidaridad con los hermanos.

Por nuestros gastos excesivos.

Por la dureza de nuestro corazón.

Por nuestras injusticias personales o estructurales.

Por no preferir a los pobres.

Por nuestras violencias y agresividades.

Por nuestros rencores y enemistades.

Por nuestro racismo y xenofobia.

Por nuestras críticas y juicios temerarios.

Por no ser constructores de la paz.

Por nuestra insensibilidad ante el sufrimiento de los demás.

 

Y por todos nuestros pecados:

Nuestras mentiras e hipocresías.

Nuestro consumismo y deseos de tener.

Nuestras faltas generalizadas de prudencia.

Por todos nuestros pecados de acción o de omisión, de pensamientos, palabras y obras, ante Dios y ante los hombres.

 

Danos, Señor,la gracia de la conversión. Haz de nosotros hombres nuevos, capaces de vivir según tu voluntad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

 

Yo confieso….

(Confesiones individuales)

 

Traemos la cuna vacía. Y la situamos junto al tronco seco. Ahí queremos poner nuestras vidas, junto a Jesús. Ponemos nuestros sueños. Ponemos nuestros buenos propósitos y rezamos todos juntos.

 

Oración final. (Todos)

Te entrego, Señor, mi vida; hazla fecunda.

Te entrego mi voluntad; hazla idéntica a la tuya.

Toma mis manos, hazlas acogedoras.

Toma mi corazón, hazlo misericordioso.

Toma mis pies, hazlos incansables.

Toma mis ojos, hazlos transparentes.

Toma mis cansancios, hazlos tuyos.

Toma mi pobreza, hazla tu riqueza.

Toma mi nada, hazla lo que quieras.

Toma mis pecados,

toma mis faltas de amor,

toma mis eternas desilusiones,

mis horas de amarguras.

Transfórmalo todo.

Hazme nuevo en la donación,

alegre en la entrega,

gozoso al dar la vida,

al gastarme en tu servicio. Amén.

 

Canto final:

LA VIRGEN SUEÑA CAMINOS, / está a la espera: / la Virgen sabe que el Niño / está muy cerca. / De Nazaret a Belén / hay una senda; / por ella van los que creen / en las promesas.

LOS QUE SOÑÁIS Y ESPERÁIS / LA BUENA NUEVA, / ABRID LA PUERTAS AL NIÑO / QUE ESTÁ MUY CERCA. / EL SEÑOR CERCA ESTÁ / EL VIENE CON LA PAZ. / EL SEÑOR CERCA ESTÁ. / EL TRAE LA VERDAD.

2. En estos días del año, / el pueblo espera / que venga pronto el Mesías / a nuestra tierra. / En la ciudad de Belén, / llama a las puertas, / pregunta en las posadas, / y no hay respuesta.

3. La tarde ya lo sospecha: / está alerta. / El sol le dice a la luna / que no se duerma. / A la ciudad de Belén / vendrá una estrella. / Vendrá con todo el que quiera / cruzar fronteras.

Bendición