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CELEBRACIÓN PENITENCIAL - ADVIENTO 1993

 

1.- Introducción a la celebración

 

2.- Salmo penitencial

 

Yo sé que me quieres, Señor, porque eres bueno,

porque tienes un corazón sensible. Perdóname.

Limpia mis bajos fondos de pecado,

y de mis caídas contínuas levántame.

Me siento pecador ante tí, que eres Santo.

Y mi pecado está agarrado a mí.

Devuélveme, que los perdí, el gozo y la alegría,

y toda mi vida sea una fiesta.

Somos amigos, olvida el mal que te hice

y ayúdame con tu amistad a renovarme.

Que nazca en mí, como una fuente, un corazón puro,

y fragua en mí, Señor, una voluntad firme;

quiero ver tu rostro alegre a mi lado.

Dame, te lo pido, la alegría de tu salvación

y un corazón sincero que se juegue todo por tí;

Les diré a los demás que tus caminos son formidables,

y a los que pecan sin conocerte, que prueben lo que eres tú.

Qué alegrón saber que tú eres mi padre,

y que juzgas sin chantajes ni partidismos.

Abrázame y tu amor me cambiará el corazón,

sé mi amigo y caminaré hacia la cumbre.

 

3.- Canto: Vamos a preparar el camino del Señor.

 

4.- Mirando nuestra historia. Distintas caras.

 

Podemos adoptar distintas posturas ente los problemas, ante las caras de nuestra historia. Simplificamos dos posturas ante las distintas caras de nuestra historia.

 

1.- Ante la crisis económica.

a) Cerrarnos más en nosotros mismos, en nuestras necesidades, reforzando así nuestro egoísmo.

b) Preocuparnos más de los que lo pasan mal, reforzando así nuestra solidaridad, nuestra generosidad, nuestra lucha por cambiar las estructuras injustas.

 

2.- Ante nuestra pertenencia al mundo rico.

a) Decir que la culpa es de los otros y no hacer nada por los hambrientos del Tercer Mundo.

b) Sentir como nuestro el problema, hacer algo, luchar porque los que tienen el poder hagan más. Implicarse en campañas de solidaridad.

 

3.- Ante la corrupción.

a) Aceptar la posibilidad del enchufe, la recomendación, el amiguismo, los favoritismos... y si se presenta la oportunidad fomentarlos.

b) No sólo criticar a los que son corruptos a gran escala, sino no buscar enchufes ni favoritismos para nosotros, aunque salgamos perdiendo.

 

4.- Ante el racismo.

a) Despreocupación por las condiciones de los inmigrantes que vienen a nuestra tierra o de otras minorías étnicas, o llegar a despreciarlos, a sentirnos con más derechos que ellos.

b) Preocuparnos por ellos, por sus problemas y apoyar a las instituciones que luchan por sus derechos. Considerarlos no como extraños-extranjeros, sino como próximos-prójimo, hermanos, iguales.

 

5.- Ante las guerras y violencias.

a) "Mientras no nos toque de cerca"...despreocuparnos. Ser intransigentes e intolerantes ante los que no piensan como nosotros, condenarlos, excluirlos....

b) Ser conciliadores, pacíficos, acogedores incluso con los que no nos quieren y no piensan como nosotros. Luchar por la paz, a favor del desarme, de la reconciliación.

 

6.- Ante el materialismo.

a) Aburguesamiento, no asumir riesgos, cortar ilusiones y esperanzas, ansia de dinero.

b) Generar esperanza e ilusión para los que nos rodean, Preocuparnos más por cultivar lo espiritual. Ser más austeros, arriesgar por los otros.

 

7.- Ante las injusticias.

a) Acostumbrarse a vivir entre las injusticias e incluso colaborando con ellas. Pasar de los colectivos más marginados. Ser injustos en nuestro trato, en nuestros juicios, en nuestras críticas.

b) Ser justos en nuestras relaciones, críticas, trabajos. Luchar por la justicia, contra los abusos, en la defensa de los derechos humanos...

 

8.- Ante la falta de valores.

a) Instalarnos en la comodidad, bloquearnos por el miedo al qué dirán y ser incapaces de dar testimonio. Buscar pasar desapercibidos antes que afrontar conflictos en favor de valores humanos y evangélicos.

b) Ser valientes en nuestros compromisos, en nuestros testimonios. Vivir y educar en los valores cristianos aunque no se lleven.

 

5.- Lectura Evangélica. Lucas, 3,1-16

 

6.- Reconocimiento público ante la comunidad.( Se encienden las velas y se van apagando a medida que nos sentimos implicados en cualquiera de los pecados de las distintas caras de la realidad).

 

Ante la crisis económica.

 

Reconocemos una preocupación débil e insuficiente ante las dificultades económicas que viven otras personas. Reconocemos que no nos hemos planteado un recorte solidario de nuestros gastos, y que lo que fundamentalmente nos preocupa es nuestro bienestar.

Todo eso lo reconocemos ante la porción de Iglesia aquí reunida, y ante el Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Ante el hecho de nuestra pertenencia al mundo rico

 

Reconocemos nuestro olvido interesado de nuestra pertenencia al mundo rico y ladrón. Reconocemos que no nos duele de verdad y profundamente el dolor de tanta gente empobrecida, hambrienta y enferma.

Todo esto lo reconocemos ante la porción de Iglesia aquí reunida, y ante Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Ante el hecho de la corrupción

 

No nos conocemos enredados entre los hilos de los hábitos y "cosas normales " de nuestros días. Aceptamos como normal en nuestras vidas la posibilidad del enchufe, de las recomendaciones, del trato a favor, y la consideración de moral hacia aquello que a mí me conviene.

Todo esto lo reconocemos ante la porción de Iglesia aquí reunida, y ante Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Ante el hecho del racismo

 

Reconocemos que nosotros anidan dosis de racismo, de despreocupación por las condiciones que viven los emigrantes en nuestra tierra, y nos sentimos con más derecho que ellos a vivir dignamente.

Todo ello lo reconocemos ante la porción de Iglesia aquí reunida, y ante Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Ante el hecho de las guerras y de la violencia

 

Reconocemos nuestra hipocresía que nos hace sentirnos incapaces de protagonizar atrocidades y horrores inhumanos que criticamos en otros seres como nosotros, a la vez que somos intolerantes y faltos de respeto ante quienes son, piensan y actúan de manera distinta.

Todo esto lo reconocemos ante la porción de la Iglesia aquí reunida, y ante Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Ante la falta de esperanza e ilusión

 

Reconocemos nuestra tentación de ser cruel y prudentemente realistas, incapaces de asumir riesgos, preocupados por nuestro presente particular. Reconocemos que nuestra vida no produce esperanza ni ilusión en los demás.

Todo esto lo reconocemos ante la porción de Iglesia aquí reunida, y ante Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Ante las injusticias institucionalizadas

 

Reconocemos que somos capaces de habituarnos a convivir con toda facilidad en medio de injusticias que impiden una vida digna y justa. Reconocemos que, de esta manera, ignoramos y dejamos en la estacada y abandonados a su suerte a los colectivos menos dotados social y culturalmente.

Todo esto lo reconocemos ante la porción de Iglesia aquí reunida, y ante Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Ante la falta de valores

 

Reconocemos nuestra apuesta por la comodidad, nuestro miedo al "qué dirán", nuestra falta de fuerza para el testimonio. Reconocemos que preferimos pasar desapercibidos antes que afrontar los conflictos y tensiones en favor de los valores humanos y evangélicos.

Todo esto lo reconocemos ante la porción de Iglesia aquí reunida, y ante Dios misericordioso que nos perdona y salva.

 

Si queda alguna vela encendida se hace alusión a todos los pecados posibles en general, para que se apaguen todas. Cuando nos quedamos a oscuras, excepto el Cirio Pascual, se hace la siguiente petición de perdón comunitaria.

 

Por nuestra pequeñísima fe:

Por nuestras dudas y desconfianzas.

Por nuestros miedos y vergüenzas.

Por nuestros cansancios y comodidades.

Por nuestra falta de compromiso.

Por nuestra falta de testimonio.

Por nuestra rutina y desgana para orar.

 

Por nuestra débil esperanza:

Por nuestros desánimos y desencantos.

Por nuestras tristezas y depresiones.

Por nuestros pesimismos y fijaciones.

Por nuestro aturdimiento consumista y alienante.

Por nuestras prisas e impaciencias.

Por nuestra modorra y falta de vigilancia.

Por nuestro olvido de la Palabra de Dios.

 

Por nuestra tibia caridad:

Por nuestra insolidaridad con los hermanos.

Por nuestros gastos excesivos.

Por la dureza de nuestro corazón.

Por nuestras injusticias personales o estructurales.

Por no preferir a los pobres.

Por nuestras violencias y agresividades.

Por nuestros rencores y enemistades.

Por nuestro racismo y xenofobia.

Por nuestras críticas y juicios temerarios.

Por no ser constructores de la paz.

Por nuestra insensibilidad ante el sufrimiento de los demás.

Y por todos nuestros pecados:

Nuestras mentiras e hipocresías.

Nuestras impurezas y deseos carnales.

Nuestro consumismo y deseos de tener.

Nuestros excesos en la bebida, la comida o el tabaco.

Por todos nuestros pecados de acción o de omisión, de pensamientos, palabras y obras, ante Dios y ante los hombres

Danos, Señor,la gracia de la conversión. Haz de nosotros hombres nuevos, capaces de vivir según tu voluntad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

7.- Tiempo para asumir un compromiso pedagógico y estable. En la medida en que nos vayamos decidiendo nos vamos acercando al Cirio Pascual donde encendemos nuestras velas. (Música)

8.- Padre nuestro. (cogidos de la mano)

9.- Confesiones individuales

10.- Canto final: La Virgen sueña caminos.