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CELEBRACIÓN PENITENCIAL - ADVIENTO 1994

Introducción

La vida de los seres humanos podemos decir que es como un puñado de esperanzas, unas que se cumplen y otras que no. Van pasando esas pequeñas esperanzas cumplidas o no, que muchas veces nos dejan insatisfechos, no nos llenan del todo. Nos quedamos como esperando" otra cosa", algo que nos llene, mejor, no puede ser algo, sino alguien. Ese alguien es Dios mismo. Es Jesús, que sigue viniendo, que sigue acercándose a nuestra humanidad débil y llena de miseria. Esta tarde vamos a tener un encuentro con ese Dios que viene, con ese Jesús que se acerca, con EL SALVADOR.

El quiere salvarnos, quiere hacernos felices. Vamos a disponernos a dejarle acercarse, vamos a dejarnos salvar. Vamos a ponernos en sus manos para que nos transforme en esta celebración penitencial.

 

Canto

Vamos a preparar los caminos del Señor.

 

Oración

Señor, nos ponemos en tus manos. Prepara tú nuestros corazones. Arregla nuestros desperfectos. Ya ves que somos poca cosa: un puñado de esperanzas, de contradicciones, de incoherencias. Pero confiamos en tí. Acuérdate de que somos barro. Danos humildad para reconocer nuestros pecados y danos también coraje para cambiar y así poder ser instrumentos tuyos en la construcción de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Lectura

Juan Recorría toda la cuenca del Jordán, predicando la conversión y el perdón de los pecados como está escrito en el libro del profeta Isaías: Una voz grita en el desierto: preparad el camino al Señor, allanad sus sendas. Todo barranco se rellenará, montes y colinas se abajarán, lo torcido se enderezará y lo escabroso se igualará, y todo mortal verá la salvación de Dios.

La multitud, después de escucharle le preguntaban: ¿Qué hemos de hacer?

Juan les respondía: El que tenga dos túnicas, de una al que no tiene; otro tanto el que tenga comida.

Fueron también algunos recaudadores a bautizarse y le preguntaban:

Maestro, ¿quéhemos de hacer?

El le contestó:

No exijáis más de lo que está ordenado.

También unos militares le preguntaron:

Y nosotros ¿qué hemos de hacer?

Les contestó:

No maltratéis ni denunciéis a nadie y contentáos con vuestra paga.

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos discurrían por dentro si no sería Juan el Mesías, Juan se dirigió a todos:

Yo os bautizo con agua; pero está para llegar el que tiene más autoridad que yo, y yo no tengo derecho ni a desatarle las sandalias.

 

Homilía Examen

Vamos a preguntarnos también nosotros, vamos a preguntarle a Juan y sobre todo a Jesús: ¿Qué tenemos que hacer?

Vamos a examinar nuestra vida y preguntarnos qué tenemos que cambiar. Vamos a mirar nuestros pensamientos, palabras, obras y omisiones. Al mismo tiempo vamos a ir sirviéndonos de símbolos que nos ayuden a profundizar: encenderemos una vela cada paso que vayamos dando.

 

Primer paso: Comenzamos por nuestros pensamientos. Seguro que hay problemas, porque somos orgullosos, vanidosos, soberbios. Nos creemos mejores que los demás. ¿Cómo juzgamos a los otros, qué pensamos de los otros. Juicios, pensamientos, creencias, deseos.....

 

Reconocemos en silencio nuestros pecados en este campo.

Vamos a decirle a Jesús: Enséñame a rebajarme, tú que te hiciste tan pequeño. Enséñame a pensar bien y a no juzgar a los demás...

Encendemos la primera vela

Cantamos: Enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor, Señor…

 

Segundo paso: Revisamos ahora nuestras palabras: palabras ofensivas, poco comprensivas, difamadoras...

por nuestra falta de diálogo, por nuestros dogmatismos e intransigencias...

por nuestro hablar demasiado…

por callar cuando debíamos haber hablado sobre todo para defender la verdad, la justicia, la fama de los otros...

 

Le decimos a Jesús: Enséñame a callar, tú que te callaste ante Pilatos. Enséñame a hablar bien de los demás, a bendecir a los que me maldigan, a tener palabras de consuelo para los que sufren.

 

Encendemos la segunda vela.

Cantamos: Enciende la llama……

 

Tercer paso: Miramos nuestras obras. Seguro que hay problemas en nuestras manos, por el afán de poseer, por las ganas de tener, de acumular...

porque cerramos nuestras manos y no compartimos lo suficiente...

porque gastamos mirando sólo nuestros caprichos y no miramos las necesidades de los otros....

Decimos a Jesús: Enséñame a empobrecerme y a compartir mis bienes, tu, que siendo rico te hiciste pobre.

 

Encendemos la tercera vela.

 

Cuarto paso: Y ahora examinamos nuestras omisiones. Las cosas que dejamos de hacer.

Seguro que nuestro corazón es pequeño y duro. El egoísmo, la agresividad, provocanla falta de ternura y de compasión...

por no saber o no querer perdonar de corazón...

por nuestra insensibilidad ante los sufrimientos ajenos...

por nuestras cobardías para salir en defensa de los oprimidos, marginados, injustamente perseguidos....

por nuestros respetos humanos...

por nuestra resistencia en comprometernos pos la justicia y la paz....

por nuestra frivolidad personal y colectiva...

 

Le decimos al señor: Haz mi corazón semejante al tuyo. Dame entrañas de misericordia. Contágiame tu amor.

Encendemos la cuarta vela.

Cantamos: Enciende la llama

 

Petición de perdón

Por nuestras faltas de fe

 

Por nuestra insensibilidad y rutina

Por nuestras dudas y desconfianzas

Por nuestros cansancios y nuestros miedos

Por nuestra desgana para la oración

Por nuestra falta de testimonio...

 

Por nuestras faltas de esperanza

 

Por nuestros ánimos y desencantos

Por nuestras tristezas y pesimismos

Por nuestras impaciencias y nuestras prisas

Por nuestras alienaciones yaturdimientos

Por nuestras faltas de vigilancia y compromiso...

 

Por nuestras faltas de caridad

 

Por la pequeñez de nuestro corazón

Por nuestras violencias y enemistades

Por nuestra insolidaridad con los hermanos

Por nuestras injusticias individuales y colectivas

por nuestra insensibilidad ante el sufrimiento de los demás.

 

Reverdecemos la corona. Nos vamos acercando para cubrir la corona con ramas verdes

 

Yo confieso...

Confesiones individuales

 

Colocamos el Niño en la corona

 

Elegir penitencia

Nos damos la paz.

Canto de despedida: La Virgen sueña caminos…