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CELEBRACIÓN PENITENCIAL - ADVIENTO 1999

 

Símbolo: Las cuatro velas de Adviento.

ENTRADA

La Navidad está cerca. Es el misterio de Dios que viene a nosotros como Salvador, en debilidad y pobreza, hecho hombre como nosotros. No viene sólo a perdonarnos los pecados; eso podría hacerlo desde el cielo, sin tanta molestia. Viene para quitar las mismas raíces de los pecados; para hacer de nosotros personas nuevas; para hacernos partícipes de su misma naturaleza, para compartir con nosotros eso tan importante de ser hijos de Dios; para llenarnos de su Espíritu.

Encendemos la primera de las cuatro velas de Adviento. Simboliza la disposición inicial que traemos. Queremos prepararnos para la Navidad. Significa nuestra actitud ahora, aquí, esta tarde. Son nuestros deseos de conversión, de que Dios entre en nuestro ser y nos cambie. Queremos que la luz de Dios entre en nuestras vidas y nos ayude a reconocer nuestros pecados.

(Se enciende la 1ª vela. Cantamos: Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

 

Oración

Dios, Padre bueno. Nos presentamos esta tarde ante tí, con nuestra vida llena de contradicciones y de pecados. Sabemos que tú no nos rechazas, sino que nos esperas y nos amas con entrañable misericordia. Acepta nuestro corazón contrito y humillado. Danos la gracia de la conversión y las fuerzas para vivir según tu voluntad. Te lo pedimos, por Jesucristo....

1ª Lectura

Aunque andemos a ciegas. Aunque tropecemos, aunque pongamos distancias entre Dios y nosotros, El Señor está siempre dispuesto a salvar y su oído presto a escuchar. Esto nos llena de confianza. Escuchemos al profeta Isaías.

Isaías 59,1-2.9-14.20

Es Señor está siempre dispuesto a salvar y su oído presto a escuchar. Son vuestras culpas las que ha abierto un abismo entre vosotros y vuestro Dios, son vuestros pecados los que han hecho que se oculte y no quiera escucharos.

Por eso la liberación está lejos y no nos llega la salvación; esperamos luz y vienen tinieblas, claridad y no salimos de lo oscuro. Palpamos las paredes como ciegos, andamos a tientas como invidentes. Tropezamos en pleno día como si fuera de noche, rebosantes de salud estamos como muertos. En vano esperamos la liberación, la salvación sigue lejos de nosotros. Porque son muchos nuestros delitos contra tí y nuestros pecados atestiguan contra nosotros; hemos sido rebeldes e infieles al Señor, nos hemos apartado de nuestro Dios, hemos hablado de violencia y de rebelión y hemos tramado engaños en nuestro interior. Se ha desplazado el derecho se ha arrinconado la justicia, la honradez tropieza en la plaza y la honestidad no se la deja entrar.

Perovendrá el liberador para el pueblo y rescatará a los que se conviertan de su rebeldía.

 

Salmo

Cantamos: La misericordia del Señor cada día cantaré

 

Ten compasión de mí, Señor, ten compasión;

mi corazón se cobija en la tienda de tu ternura;

a la sombra de tus alas busca alivio y paz.

Hasta que pase la tormenta déjame estar contigo.

 

Te invoco, a tí, Señor, a ti que eres bueno;

a tí que amas y haces, sin yo saberlo, tanto por mí.

Manda desde el cielo tu gracia y tu bondad sobre mi vida

y que me sienta salvado, querido, amado por tí.

 

Mi vida, señor, está rodeada por fuerzas del mal;

son como leones que abren sus fauces para tragarme.

Contigo, Señor, no les tengo miedo y me siento seguro.

Dame un corazón sensato y prudente para que me vea libre

y no juegue con el fuego, metiéndome en medio de sus llamas.

 

Álzate, oh Dios, hazte presencia en medio de tu Iglesia;

ponte en pie, Señor, y camina en medio de nosotros;

anima nuestro corazón falto de entusiasmo y alegría

y manifiesta tu gloria, tu poder para animarnos.

 

Señor, auméntanos la fe: contigo lo imposible se hace posible.

Pon nuestro corazón a punto para entregarnos a tu servicio.

Quítanos el miedo y danos esperanza.

Pon nuestro corazón a punto para seguir tu proyecto.

 

 

MONICIÓN ANTES DEL EVANGELIO

 

Encendemos la segunda vela antes de escuchar el Evangelio.

La Palabra de Dios nos enciende en la fe, en la confianza, en los deseos de abrirnos al Señor, de convertirnos. Que la llama de esta vela sea como el fuego de la Palabra que hace que arda nuestro corazón.

Cantamos: Señor, Señor, ven a liberarnos. Maranata, ven, Señor Jesús

 

Lectura evangélica:

Lucas 3,8-16

 

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Pistas para el examen:

Sobre el Texto de Lucas 3,8-16

 

. Quemar la raíz de la soberbia, con los renuevos del orgullo, la vanidad, los complejos, el desprecio, la envidia y los aires de suficiencia.

Queremos prevalecer, dominar, deslumbrar, ser el número uno. Nos creemos superiores o mejores que los demás. Preferimos que nos sirvan a servir. Nos gusta que nos alaben, aunque sepamos que no es verdad. En el fondo tenemos raíces del primer pecado: queremos ser como dioses.

 

. Quemar la raíz de la avaricia, consus secuelas de ambiciones, materialismo, consumismo, apegos, idolatría y todo tipo de esclavitudes.

Queremos tener más, ganar más, vivir mejor. Nos encantan las riquezas, que abren todas las puertas, el lujo, la buena vida. El dinero es el ídolo del mundo.

. Quemar las raíces de la ira, con sus secuelas de la violencia, la venganza, el terrorismo, las guerras, los odios y todas clase de sentimientos y distanciamiento.

Cuántos enfados, cuantas discusiones, cuantos odios....

Nos falta paciencia, comprensión, misericordia, humildad. Preferimos el ojo por ojo y el quedar siempre por encima. Nos gusta que prevalezcan nuestras opiniones...

. Quemar las raíces de la lujuria, con sus derivados: la gula, la sensualidad, la comodidad, el hedonismo y toda búsqueda ansiosa de placer, que puede llevar a esclavitudes más duras.

Confundimos el placer con la felicidad, convertimos a las personas en objeto; somos capaces de sacrificar ante nuestros caprichos los más grandes valores.

. Quemar la raíz del egoísmo, que es la raíz última de todas las demás. Quemar estas raíces es la conversión verdadera.

Preparar el camino al Señor, o sea, pasar del orgullo a la humildad, de la avaricia a la generosidad, de la ira a la paciencia, de la lujuria a la libertad, del egoísmo al amor. Es decir, el hombre nuevo, servicial, solidario, libre, valiente, comprometido, no violento, alegre, entregado. El hombre que Jesús vino a recrear con su nacimiento

Preces

. Por nuestros pecados contra la justicia, por acción y omisión. Perdónanos, Señor.

. Por nuestra falta de solidaridad

. Por nuestros gastos superfluos

. Por nuestras Navidadesinjustas y escandalosas

. Por nuestros apegos materiales

. Por nuestra vida consumista y confortable

. Por nuestra dureza de corazón

. Por nuestra indiferencia hacia los demás

. Por nuestro rechazo al pobre

. Por nuestras ansias de tener y de placer

. Por todos nuestros egoísmos.

Respondemos ahora cantando: VEN, SEÑOR, VEN A SALVARNOS

. Porque necesitamos un corazón misericordioso como el tuyo.

. Porque nos falta la actitud de servicio y ayuda.

. Porque es escasa nuestra capacidad de compartir.

. Porque nos falta la capacidad de escuchar.

. Por nuestra falta de fortaleza para denunciar las injusticias.

. Porque no sabemos encontrarte en el pobre y en el que sufre.

. Para que nos abramos de verdad a tu venida.

. Para que vivamos cristianamente la Navidad.

 

Se enciende la tercera, antes de las confesiones.

Experimentamos la misericordia de Dios. El nos rehabilita, nos cura y nos llena de alegría y libertad. Pedimos perdón al Señor y a los hermanos.

 

La cuarta, después de rezar el Padre nuestro y el rito de la paz.

Es presencia de Dios, fuerza de Dios que nos va a ayudar en nuestra conversión.

Y todas significan el fuego del Espíritu, que quema las raíces de los pecados y nos da la gracia de la conversión.

 

CONFESIONES INDIVIDUALES

 

ACCIÓN DE GRACIAS:

 

Canto final:

1. La Virgen sueña caminos, está a la espera,

la Virgen sabe que el Niño está muy cerca.

De Nazaret a Belén hay una senda;

por ella van los que creen en las promesas.

 

Los que soñáis y esperáis la buena nueva,

abrid las puertas al Niño que está muy cerca.

El Señor, cerca está; el viene con la paz.

El Señor cerca está, El trae la verdad.

2. En estos días del año, el pueblo espera,

que venga pronto el Mesías a nuestra tierra.

En la ciudad de Belén llama a las puertas,

pregunta en las posadas y no hay respuesta.

 

3. La tarde la sospecha: está alerta.

El sol le dice a la luna que no se duerma.

A la ciudad de Belén vendrá una estrella,

vendrá con todo el que quiera cruzar fronteras.