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CELEBRACIÓN PENITENCIAL - CUARESMA (2)

 

INTRODUCCION:

 

 

Al final de este tiempo de cuaresma, vamos a hacer una parada para tomar conciencia de lo que somos. Para darnos cuenta de cómo andamos en cuanto al amor, a la oración, el testimonio que como cristianos tenemos que dar... y tantas cosas que tenemos que revisar de vez en cuando ante el Señor.

Recordando los mensajes de los domingos de cuaresma, vamos a pedir a Jesús que nos convierta, que sacie nuestra sed como a la samaritana, que cure nuestra ceguera, como a aquel ciego de nacimiento, que nos saque de nuestros sepulcros como a Lázaro.

Abramos de par en par las ventanas de nuestra vida, abramos nuestro corazón para que entre de lleno la luz de la Palabra de Dios. Pidamos al Señor fuerzas para reconocer nuestro pecado y

ganas de cambiar.

Estamos aquí porque Dios nos quiere y nos llama a la conversión. Somos importantes para él a pesar de nuestros pecados. El nos ha traído aquí. Su amor, su ternura, su misericordia nos llaman. Experimentemos hoy a ese Dios del amor.

 

 

LECTURA DEL PROFETA ISAIAS. 57,14-21.

Así dice el Señor, el que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en un lugar alto y sagrado, pero también estoy con el contrito y el humilde para confortar el espíritu de los humildes, para confortar el corazón de los que se arrepienten; no quiero querellarme ni estar enojado. Si lo hiciera, sucumbirían ante mí el espíritu y la vida que he creado. Conozco su conducta, pero lo voy a curar, lo consolaré y le daré alivio; y haré que canten los afligidos: "paz a los de lejos, y a los de cerca paz". Yo los sanaré, dice el Señor.

 

CANTO: Desde lo hondo a tí grito, Señor.

 

LECTURA DEL EVANGELIO SEGUN SAN LUCAS. 18,9-14

Jesús dijo la siguiente parábola a unos que presumían de ser hombres de bien y depreciaban a los demás:

Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, erguido, hacía interiormente esta oración: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres: ladrones, adúlteros, injustos; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago los diezmos de todo lo que poseo".

Por su parte, el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: "Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador". Os digo que este bajó a su casa reconciliado con Dios, y el otro no. Porque el se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.

 

EXAMEN.

 

RITO DEL PERDON:

-Gesto: Se acercan dos personas con la Biblia y la Cruz y la colocan en siitio visible mientras se canta: Señor acojo tu perdón, tu me aydará a cambiar de corazón…

 

 

Peticiones de perdón:

-Porque nos preocupamos demasiado por nuestras cosas y nos olvidamos de que tú eres el centro de nuestra vida.

-Porque no ayudamos a caminar a los demás, sino que a veces les ponemos zancadillas de incomprensión, de desprecio, de intransigencia.

-Porque exigimos mucho y damos poco.

-Porque estamos llenos de palabras, pero vacíos de tu Palabra.

-Porque no oramos lo necesario y nuestra oración no siempre es sincera.

-Porque no te agradezco lo suficiente los donas que me has dado: la vida, la libertad, las cualidades, los bienes, las personas...

-Porque no compartimos lo suficiente con los más necesitados.

-Porque no somos valientes a la hora de dar testimonio como discí

pulos tuyos.

 

YO CONFIESO......

COFESIONES INDIVIDUALES

 

ORACION FINAL:

Gracias, Jesús porque hoy has venido a encontrarnos, has entrado en nuestro corazón, y nos has traído el perdón, la alegría y la conversión. Gracias, porque una vez más nos has dado la oportunidad de encontrarnos contigo, nuestro único y verdadero salvador. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

BENDICION.