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CELEBRACIÓN PENITENCIAL - PASCUA 1999

 

ENTRADA:

Durante todo el tiempo Pascual venimos celebrando a Jesús Resucitado, que es para nosotros motivo de “vida nueva”. Vida nueva que es lo mismo que vida pujante, y responsable. La Pascua siempre nos recuerda que debemos morir al pecado y resucitar con Cristo, crucificar el mal que está en nosotros y favorecer el crecimiento espiritual. Que esta celebración penitencial nos ayude a mantener elevada la moral.

 

CANTO:

Andando por el camino.....

 

SALUDO DEL CELEBRANTE:

A todos vosotros que habéis venido a acogeros al perdón del Señor, la paz de Dios Padre y el empuje vigoroso de Jesús Resucitado, a través del Espíritu que renueva nuestros corazones. Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo esté con vosotros.

 

ORACIÓN:

Dios Padre bueno, nos hemos acercado a esta celebración, porque hemos tenido la experiencia de haberte encontrado en el camino de la vida, porque tú te acercas a nosotros. A veces no te reconocemos. Tenemos los ojos cerrados y el corazón lleno de otras preocupaciones. Abre todo nuestro ser a tu presencia. Hazte el encontradizo. Muéstranos al Padre que nos perdona y nos ama. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

PRIMERA LECTURA

Cuando leemos la Palabra de Dios y dejamos que se meta en nuestro corazón nos preguntamos como los que escucharon a Pedro: ¿Qué tenemos que hacer?

 

Hch 2,36-41

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de tí.

 

1. La Palabra del señor es sincera / y todas sus acciones son leales; / él ama la justicia y el derecho, / y su misericordia llena la tierra

 

2. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, / en los que esperan en su misericordia, / para librar sus vidas de la muerte / y reanimarlos en tiempos de hambre.

 

LECTURA EVANGÉLICA

 

Lucas 24,13-35

 

HOMILÍA - EXAMEN

 

Aquellos que oyeron a Pedro, sintieron en su corazón unas ganas de cambiar, de seguir a Jesús y se preguntan: ¿Qué tenemos que hacer?

Esa misma pregunta nos la hacemos nosotros esta tarde: ¿Que tenemos que hacer, qué podemos hacer para orientar mejor nuestras vidas hacia Dios? Qué podemos hacer para ir superando todas esas pequeñas o grandes trabas que hay en nuestras vidas y que nos impiden amar de verdad, perdonar de verdad, comprometernos de verdad como auténticos seguidores de Jesús?

 

S. Pedro les contestó a aquellos que le hicieron la pregunta: Convertíos.

Esa es nuestra tarea constante. Esa es nuestra asignatura pendiente. La conversión es algo que siempre tenemos que estar cuidando. que no se nos olvide que nunca estamos convertidos del todo.

 

La lectura del evangelio nos dará seguramente luz. Podemos descubrir en el relato de los dos de Emaús algunas actitudes que ellos convirtieron y que nosotros seguro que debemos convertir.

Aquellos discípulos están en crisis; abandonan la comunidad; Se cierran en sus problemas... pierden la ilusión y la esperanza....

 

Hacemos nosotros examen de nuestras actitudes:

¿Cómo reacciono en los momentos de crisis, en los momentos de dificultad, cuando todo me sale mal, cuando recibo nada más que malas noticias o desprecios....?

 

¿Las crisis, los momentos malos, me sirven para madurar?

 

¿Me abro más a Diosy a su fuerza salvadora? O me encierro en mí mismo o en mi círculo donde me disculpan todo?

 

¿Cómo reacciono cuando todo me sale mal? ¿Soy humilde o la soberbia no me deja ver más allá de mis problemas?

 

¿Sé descubrir a Jesús que camina junto a mí en medio de la crisis? Hablo con Él, me desahogo con él, como hicieron los de Emaús?

 

Ellos se dejaron iluminar por la Palabra de Jesús, que les explica las Escrituras.

¿Dónde busco yo luz para mis crisis y mis malos momentos? Busco luz en la Palabra de Dios?

Dejo hablar a Dios, dejo que su Palabra ilumine mis crisis?

 

Aquellos discípulos después de escuchar al caminante desconocido, le invitan a su mesa. Y aquella mesa se convierte en Eucaristía... Su comida no hubiese sido Eucaristía si hubiesen invitado al caminante.

¿Compartimos nosotros nuestros bienes materiales con los demás?

¿Qué es para nosotros cada Eucaristía? ¿Cómo la celebramos? ¿Cómo la vivimos fuera, cuando salimos del templo, en la vida diaria?

¿Nos lleva a compartir con los que no tienen? ¿Qué uso hacemos de los bienes que tenemos?

 

Gracias a aquella experiencia formidable con el Resucitado, aquellos de Emaús regresan a la comunidad, desandan el camino y comparten con los demás discípulos la presencia viva del Señor.

¿Qué es para nosotros la Comunidad?

Comparto mi fe y mi búsqueda en grupo o vivo un cristianismo a mi aire, individualista,.... solitario....

 

Hoy nos hemos fijado en estos aspectos de nuestra fe y de nuestra moral cristiana. Son los que examinamos y son las actitudes que queremos convertir. Pero seguro que hay otros muchas zonas de nuestra vida que también necesitan la luz del Señor para que queden iluminadas y convertidas. Las miramos en silencio, delante de Dios y le pedimos su luz.

 

 

RITO DE RECONCILIACIÓN

 

Por todos nuestros pecados contra Ti, por vivir sin contar suficiente contigo: Señor ten Piedad

 

Por no reconocerte en la vida diaria, en los que salen a nuestro encuentro en tanta situaciones y momentos.

 

Por cerrarnos en nosotros mismos y en nuestros problemas.

 

Por no buscar en los momentos de crisis y en las dificultades la luz de tu palabra.

 

Por nuestras Eucaristías rutinarias y poco comprometidas

 

Por nuestra fe poco compartida, individualista, instalada.

 

YO CONFIESO......

 

CONFESIONES

 

PRESENTACIÓN DE LA PENITENCIA.

 

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

Señor, Padre bondadoso, te damos gracias porque nos ha renovado con este sacramento.

Tú conoces nuestros límites y debilidades, pero también sabes nuestros deseos de vivir a imagen y semejanza de Jesús.

Que el don del Espíritu Santo nos ilumine y nos mueva para dar testimonio de todo lo que nos has enseñado. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

CANTO FINAL

Tú eres el Dios que nos salva

 

BENDICIÓN

Dios Padre nos bendiga y nos conceda vivir con intensidad y compromiso. Amén

 

Cristo Jesús, a quien seguimos y celebramos, nos ayude a vivir con el talante de discípulos y testigos suyos.

 

Y el Espíritu Santo, que reanima y fortalece, nos permita perseverar en una vida convertida.

 

Y la bendición de Dios Padre, hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

 

El Señor y la Comunidad nos han perdonado. Podéis ir en paz.