<< Para imprimir los textos haga click aquí  

EXPERIENCIA DE DESIERTO

Volver a menú principal



CRISTO ESTA DONDE LOS HOMBRES EXPERIMENTAN LAS DIFICULTADES DE LA LIBERACION (DESIERTO)


OBJETIVO CATEQUETICO
* Descubrir que la experiencia de fe implica afrontar la situación de
desierto.
* Quien afronta la situación de desierto está en el camino que conduce
a Cristo.

El desierto, experiencia bíblica ante las dificultades de la liberación

El desierto, en la Escritura, más que un lugar geográfico es una
experiencia profundamente religiosa y profundamente humana, que se
produce siempre en una circunstancia típica: cuando el hombre
experimenta las dificultades de la propia liberación.

El desierto, experiencia de todos los días
El Salmo 94 (7-11) actualiza para Israel la experiencia del desierto. El
desierto no es algo que pertenece a una historia pasada. Es de todos los
días, y todos los días Israel, en una forma u otra, se ve confrontado con
el desierto, sometido a la prueba y a la encrucijada de obedecer al plan
de Dios o endurecer su corazón como en los dias antiguos.

El desierto, tierra inhóspita; lugar de paso, no de permanencia;
lugar donde no hay camino, pero lugar que debe cruzarse
El desierto es una tierra inhóspita, "tierra que Dios no ha bendecido",
lugar donde no hay camino, como en el mar. Simbólicamente, el desierto
se opone a la tierra habitable y fértil como la maldición a la bendición. El
desierto es, pues, una tierra maldita. Ahora bien, Dios quiso hacer pasar
a su pueblo por esta «tierra espantosa» (Dt 1, 19), para hacerle entrar
en una "tierra que mana leche y miel". En efecto, el desierto es un lugar
de paso, no de permanencia; lugar donde no hay camino, pero lugar que
debe cruzarse.

El desierto, lugar de la tentación
En el fondo, el desierto es el lugar de la tentación y, al mismo tiempo,
el lugar del encuentro del hombre con Dios. Es el lugar de la tentación, el
lugar de la prueba, donde queda al descubierto lo que hay en el corazón
del hombre: si el hombre se fía realmente de Dios, si vive de su Palabra:
"Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos
cuarenta años por el desierto; para humillarte para ponerte a prueba y
conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos, o no. El te afligió,
haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná -que tú no
conocías ni conocieron tus padres- para enseñarte que no sólo de pan
vive el hombre, sino de cuanto sale de la boca de Dios" (Dt 8, 2-3).
(Humillar significa aquí el reconocimiento de la necesidad que el hombre
tiene de Dios para vivir.)

El desierto, lugar del encuentro del hombre con Dios
El desierto es, también, el lugar del encuentro del hombre con Dios.
Dios está en medio de su pueblo cuando éste cruza el desierto. Dios le
manda el maná, el alimento del desierto: cuida de que su pueblo no
desfallezca. El maná proporcionaba el sustento día a día. No quedaba
asegurado el día de mañana: si alguno tomaba doble provisión, ésta se
pudría. La lección del maná es un elemento fundamental en la
experiencia israelita del desierto y, en general, de la experiencia religiosa
de Israel a lo largo de su historia: el hombre ha de confiar en Dios y no
en su propia fuerza (Dt 8, 17-18).

Dios abre caminos donde no existen: "Yahvé provee"
En mirada retrospectiva, el pueblo puede reconocer con asombro la
acción de Dios, pues la amenaza aniquiladora del desierto ha quedado
despojada de su terrible aguijón al paso del pueblo. El Deuteronomio lo
expresa en bella fórmula: "Tus vestidos no se han gastado, no se te han
hinchado los pies durante estos cuarenta años" (Dt 8, 4). Lo que podía
haber sido la tumba del pueblo (Ex 17, 3), lo convirtió Yahvé en un lugar
de paso hacia una tierra espléndida, habitable, fértil (Dt 8, 7-10). La
explicación es solamente ésta: Dios abre caminos donde no existen.
Abraham expresa esta misma fe de otra forma: "Yahvé provee" (Gn 22,
1-14).

Los "pecados del desierto"
El desierto, como la cruz y el dolor, se experimenta con un test que
revela lo que hay en el corazón del hombre. El hombre describe en esa
situación su verdadera orientación profunda. Pablo recuerda a la
comunidad de Corinto que la experiencia del desierto dejó al descubierto
a un pueblo codicioso del mal; era un pueblo que no se fiaba de Yahvé.
Pablo recuerda también cuáles son los "pecados del desierto" en los que
se concreta la reacción desconfiada del pueblo: idolatría y fornicación,
tentar a Dios, murmuración (1 Co 10, 6-10).

Idolatría y fornicación BECERRO-ORO El relato del becerro de oro
(Ex 32) resume la actitud idolátrica de Israel a través del desierto: Israel
no acepta a Yahvé como Yahvé es; prefiere un dios a su alcance, hecho
a imagen y semejanza propia, cuya ira pueda ser aplacada con
sacrificios, aunque no marque un camino para la propia historia: querría
no estar a la escucha de Dios, sino tener a Dios a su servicio. En
definitiva, Israel no aguanta el desierto y plasma todo su deseo de tierra
fértil en el símbolo de la fertilidad que es el toro, y en los festejos y orgias
sexuales propios del viejo culto pagano: "Sentóse el pueblo a comer y a
beber y se levantó a divertirse" (1 Co 10, 7-8; Ex 32, 6; Nm 25, 1 ss.).

«Tentar a Dios» TENTAR-DEO
El "tentar a Dios" puede adquirir formas diferentes: o bien el hombre
quiere salir de la prueba intimando a Dios a ponerle fin (cf. Ex 15, 22-25
y 17, 1-7) o bien se pone en una situación sin salida: "para ver si" Dios
es capaz de sacarlo de ella; o también se obstina, a pesar de los signos
evidentes, en pedir otras "pruebas" de la voluntad de Dios (Sal 94, 9; Mt
4, 7). Todo, en definitiva, se reduce a no creer en el Dios que traza
caminos en la historia y preferir las seguridades de su precaria situación
en el país de Egipto.

La murmuración
Lo que había en el corazón del pueblo se manifiesta frecuentemente a
través de la murmuración: desde las primeras etapas el pueblo se cansa
y habla contra Dios y contra su plan: ni seguridad, ni agua, ni carne... La
murmuración aparece una y otra vez en los relatos del desierto (Ex 14,
11; 16, 2-3; 17, 2-3; Nm 14, 2 ss.; 16, 13 ss; 20, 4-5; 21, 5). El pueblo
echa de menos la vida ordinaria: vale más una vida de esclavos que la
muerte que amenaza; el pan y la carne, más que el insipido maná.

La rebeldía de un pueblo frente a Dios. Una equivocación radical
Los pecados del desierto dejan al descubierto la rebeldía de un pueblo
de dura cerviz: "Habéis sido rebeldes al Señor, desde el día que os
conocí" (Dt 9, 24) dice Moisés. Y el salmo 94 se expresa en términos
semejantes: «Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y
dije: "Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino"»
(Sal 94, 10). Lo que pierde a Israel es la equivocación radical de
confundir, o mejor, identificar el camino de Dios con el camino del éxito, y
ése será siempre en la historia de la religión el gran obstáculo a la
constancia de la fe. La lucha de Moisés, el portavoz de Dios, será contra
esta «manía de éxito» espectacular en Israel.

Cristo ha colgado en la cruz lo que suele recibir el nombre de vida,
porque la vida del hombre está en otra parte
Desierto y cruz son, en cierto sentido, realidades equivalentes. "El que
quiera seguirme -dice Jesús- que se niegue a sí mismo, cargue con su
cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la
perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará" (Lc 9,
23-24). Dice también: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente de
bronce en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para
que todo el que cree en él tenga vida eterna» (Jn 3, 14-15).
Efectivamente, Jesús ha colgado sobre la cruz todo lo que suele recibir el
nombre de vida, la "manía del éxito". Y a través de esa señal, necia para
el griego y escandalosa para el judío (1 Co 1, 23), ha desenmascarado
el equívoco que ciega a la humanidad: la confianza en la propia fuerza, y
no en la fuerza de Dios (Dt 8, 17-18). Porque sólo Dios pone un camino
en nuestro desierto y senderos en nuestros páramos (Is 43, 19).
........................................................................

PISTAS PARA LAS REUNIONES
TEMA 05. DESIERTO

1) El desierto, precio de éxodo, experiencia bíiblica ante las
dificultades de la liberación, experiencia de todos los días (nn. 84, 85,
86). Poner en común alguna experiencia importante.

2) Tomar conciencia de que la experiencia del desierto (dolor,
dificultad, soledad, persecución...) es el lugar de la tentación, donde
queda al descubierto lo que hay en el corazón del hombre: si el hombre
se fía realmente de Dios, si vive de su Palabra.

3) Comentar en grupo Dt 8, 2-3. ¿Qué significa para ti hoy?

4) Tomar conciencia de que la experiencia del desierto es también el
lugar del encuentro del hombre con Dios. Dios está en medio de su
pueblo cuando éste cruza el desierto. Dios le manda cada día el maná, el
alimento del desierto: cuida de que su pueblo no desfallezca.

5) Comentar en grupo Dt 8, 17-18. ¿Qué significa para ti hoy?

6) Comentar el n. 89, especialmente esta confesión de fe: Dios abre
caminos donde no existen. O esta otra: Yahve provee (Gn 22, 1-14). La
reacción de un pueblo que no se fía de Dios: los pecados del desierto,
idolatría y fornificación, tentar a Dios, murmuración (1 Co 10, 6-10).
Comentar en grupo los nn. 91, 92, 93 y 94, dando entrada a la
experiencia personal, social y eclesial.

7) Comentar en grupo el número 95: Cristo ha colgado en la cruz lo
que suele recibir el nombre de vida. Puede servir esta pregunta: ¿a qué
llamamos vida? En la respuesta podemos reencontrar la tentación
original del hombre: ser como Dios, prescindiendo de Dios, decidir por
propia cuenta lo que es bueno y lo que es malo (tentación de la
serpiente, tema 24, número 37).

8) Tomar conciencia de que desierto y cruz son realidades
equivalentes. Más aún, la cruz de Jesús es el mayor de todos los
desiertos. Significado actual para nosotros de Lc 9, 23-24 y Jn 3, 14-15.


9) Comentar en grupo: Dios pone un camino en nuestro desierto y
senderos en nuestros páramos (Is 43, 19). Experiencias concretas.

10) Pasar el montaje del SECRETARIADO DIOCESANO DE
CATEQUESIS de Madrid titulado La otra carrera (Ed. Paulinas,
Madrid,1980) ¿Qué nos dice? ¿Cuál es nuestra reacción?
........................................................................

TEMA 5-1

OBJETIVO:
INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR
QUE
LA EXPERIENCIA DE FE IMPLICA AFRONTAR LA SITUACION DE
DESIERTO

PISTA PARA LA REUNION
* ¿Con qué frase te quedas?, ¿por qué?:
1 Acuérdate del camino andado.
2 Probar lo que había en tu corazón.
3 Te humilló, te hizo sentir el hambre.
4 Te dio de comer el maná.
5 No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios.
6 No se gastó el vestido que llevabas ni se hincharon tus pies.
7 Yahvé, tu Dios, te corregía...

PLAN DE LA REUNION
* Información: Personas, hechos, problemas..
* Presentación del obietivo, plan y pista de la reunión (Dt 8, 2-6).
* Comunicación de pequeño grupo: Pista adjunta.
* Puesta en común: Lo más importante.
* Oración, Salmo 94 compartido, canción.
........................................................................

TEMA 5-2

OBJETIVO:
INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR
LA
EXPERIENCIA DEL DESIERTO EN LA VIDA DE CADA DIA

PISTA PARA LA REUNION
1 El desierto, situación dura.
2 Lugar de la tentación.
3 Lugar del encuentro del hombre con Dios: Dios abre caminos donde
no existen, maná...
4 Los pecados del desierto: Idolatria y fornicación, tentar a Dios,
murmuración, rebeldía frente a Dios.
5 Confiar en Dios.

PLAN DE LA REUNION
* Información: Personas, hechos, problemas...
* Presentación del objetivo, plan y pista de la reunión (resumen tema
5).
* Comunicación de pequeño grupo: ¿Qué aspectos de la experiencia
de desierto
tienen que ver con tu propia experiencia?
* Grupo grande: Jn 3, 11-21 (silencio, comentario, canto final).