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FIN DE CURSO




ENCUENTRO DE ORACIÓN
Final del Curso - Acción de gracias


1. INTRODUCCIÓN

Muchas veces, cuando nos ponemos a orar, nos viene rápidamente a la cabeza y al corazón, el deseo de pedirle algo a Dios. Es verdad que la oración de petición es necesaria, porque somos pobres, somos débiles, somos personas necesitadas, somos pecadores....
Pero olvidamos que en la oración verdadera, más que la petición, debe estar presente la alabanza y la acción de gracias, la admiración, la disponibilidad...

Por eso esta tarde, finalizando el curso, queremos que nuestra oración sea sobre todo de alabanza y de acción de gracias. Desde finales de septiembre del año pasado hasta hoy han pasado por nuestra vida personal y por nuestra vida comunitaria muchas cosas, muchas experiencias, muchos encuentros, mucha generosidad de  Dios y de los hermanos que nos han hecho madurar, crecer, vivir...
Hoy nuestra oración quiere ser sobre todo agradecimiento, alabanza, admiración, ante tanta bondad, ante tanta belleza, ante tanta solidaridad....

2. CANTO

El Señor, nos une en alabanza; el Señor, resucitó a la vida; el Señor nos da el Espíritu de Dios.(repetir varias veces en tono meditativo)

3. LECTURA BÍBLICA (I)

Lector 1:

Monición

Vamos a escuchar un texto del libro del Deuteronomio, el mismo que escuchamos en la primera lectura el Domingo pasado. Las preguntas que hace Moisés al pueblo nos invitan también a nosotros ha hacernos preguntas. Hemos tenido la gran suerte de  encontrarnos en  nuestro camino con Dios. Su Palabra nos llena, nos hace felices; su amor nos envuelve; su misericordia dura por siempre.
 Deuteronomio 4,32-34. 39-40.
 Habló Moisés al pueblo y dijo: -Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás desde un extremo al otro del cielo palabra tan grande como ésta?, ¿se oyó cosa semejante?, ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?, ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios, como el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto? Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor tu Dios te da para siempre.

Silencio meditativo - Música
4. Salmo

Antífona cantada: Alaba, alma mía, alaba al Señor. Alaba, alma mía, alaba al Señor.

Lector 2:

Tú, Señor, mereces toda alabanza
y acción de gracias,
Dios eterno, que existes desde siempre .
Tú eres nuestro creador y nuestro Padre.
Tú nos permites compartir
con los millones de hombres y mujeres,
el misterio de la vida.
El alimento que comemos,
la bebida que tomamos,
el vestido con que nos cubrimos,
el aire que respiramos...
Todo es don tuyo.
El sol que nos alumbra,
las estrellas que en el cielo vemos brillar,
las nubes y el viento,
los montes y los bosques.
Tú los has hecho.
Canto: Alaba, alma mía...
 

Sólo Tú conoces el origen
y la profundidad del universo.
Y a nosotros los hombres y mujeres,
obra maestra de tus manos,
nos has llamado a ser hijos tuyos,
y nos has reunido en la Iglesia,
para ser un pueblo escogido.
Envía de nuevo tu santo Espíritu,
como en el día de Pentecostés,
para santificar a tu Iglesia,
y extenderla a todas las naciones.
Y que esta tierra que nos es tan querida,
recobre un nuevo rostro.
Que por fin haya paz y justicia,
en cualquier lugar donde vive un hombre o una mujer,
y todo el mundo, iluminado por tu Espíritu,
camine por las sendas que abrió Jesús, tu enviado.

Canto. Alaba, alma mía......
 

Hoy, Señor, te damos gracias por la vida,
gracias por las mañanas de sol
y las noches de luna y de silencio;
gracias por la mano de un amigo,
por las sonrisas y las amistades;
gracias por la música y el arte,
y por todo lo bello;
gracias por hacernos renacer
y por sentir la dicha de la vida.
¡Gracias, señor, gracias por la vida!

Canto: Alaba, alma mía.....
 

Silencio meditativo. Música
 
 
 
 
 

5. LECTURA BÍBLICA (II)

Lector 3:

Las primeras comunidades cristianas se reunían a menudo para alabar el Señor. El libro de los Hechos de los Apóstoles, nos dice en distintos pasajes, que los cristianos  se reunían para alabar y dar gracias al Señor, y también que en más de una ocasión, la gente al ver lo que hacían y cómo vivían las comunidades, alababan al Señor con alegría.
San Pablo también, en muchos pasajes de sus cartas, recomienda a las comunidades que su oración sea de acción de gracias.
Vamos a escuchar, como dirigido a nosotros esta tarde, un texto de la Carta a los Colosenses (3,12-17,4,2)

"Sois elegidos de Dios, pueblo suyo y objeto de su amor; revestíos, pues de sentimientos de compasión y bondad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia. Soportaos mutuamente y perdonaos cuando alguien tengo motivos de queja contra otro. Del mismo modo que el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo, revestíos del amor que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones; a ella os ha llamado Dios para formar un solo cuerpo. Y sed agradecidos. Que la Palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; enseñaos y exhortaos unos a otros con toda sabiduría, y cantad a Dios con un corazón agradecido salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo cuanto hagáis o digáis, hacedlo en nombre de Jesús, el Señor, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Perseverad en la oración con Espíritu vigilante y agradecido".

Silencio meditativo - música
 
 
 
 

6. SÍMBOLO Y ORACIÓN PARTICIPADA

Incensario o pebetero, con brasas. Incienso.

Lector 4:

Como comunidad cristiana tenemos muchos motivos para dar gracias. Durante este curso, durante nueve meses, hemos compartido y vivido momentos de gracia, de vida, de fraternidad.
Vamos a recordar en primer lugar los beneficios que hemos recibido del Señor y de los hermanos con los que hemos compartido en el campo de la evangelización, la catequesis, la formación cristiana, los grupos de revisión de vida......
Después del canto podemos compartir en voz alta nuestra acción de gracias.

Se deposita una cucharada de incienso en las brasas y mientras cantamos:
 

Canto: El alzar de mis manos, Señor, suba a ti, como ofrenda de la tarde. Y el clamor de mi humilde oración, suba a ti como incienso en tu presencia

Silencio - oración compartida.

Lector 5:

Recordamos y damos gracias al Señor por el regalo maravilloso de su presencia en las celebraciones litúrgicas: Eucaristías, encuentros de oración, celebraciones especiales... y por su Palabra, que nos va guiando, animando, fortaleciendo....

Se deposita una cucharada de incienso y se canta
 

Canto: El alzar de mis manos, Señor, suba a ti como ofrenda de la tarde. Y el clamor de mi humilde oración, suba a ti, como incienso en tu presencia.

Silencio - oración participada

Lector 6:

Recordamos ahora todos los beneficios que el Señor nos ha regalado saliendo a nuestro encuentro
*en los pobres,
*en los ancianos,
*en los enfermos,
*en los inmigrantes,
*en los minusválidos,
*en los niños del Centro Infantil de Honduras, que aunque estén lejos en la distancia, los sentimos cerca.

Ellos nos permiten poner en práctica el mandamiento más importante

Se deposita una cucharada de incienso y se canta

Canto: El alzar de mis manos, Señor, suba a ti, como ofrenda de la tarde. Y el clamor de mi humilde oración, suba a ti, como incienso en tu presencia.
 
 

Silencio - oración participada
 

Terminamos con el Padre nuestro y el siguiente canto:

1. Cantad a Dios todas sus criaturas / y bendecid su nombre por los siglos. / Cantad a Dios los ángeles del cielo, las aguas todas, bendecid a Dios.

2. Cantad a Dios estrellas, sol y luna, / lluvia y rocío, fríos y heladas. / Cantad a Dios rocíos y nevadas, / calor y fuego, bendecid a Dios.

3. Cantad a Dios; ensálcelo la tierra, / lo que germina en ella cante a Dios. / Cantad a Dios las cumbres de los montes, / los manantiales den su gloria a Dios.

4. Cantad a Dios los mares y los ríos, / todos los peces y aves de los cielos. / Cantad a Dios las fieras y ganados, / con vuestras voces bendecid a Dios.

5. Cantad a Dios los hijos de los hombres, / los sacerdotes, bendecid a Dios. / Cantad a Dios los jóvenes y niños, / todos los hombres bendecid a Dios.

6. Cantad al Padre al Hijo y al Espíritu, / todos con himnos bendecid a Dios. / Cantad a Dios en todo el universo, / cuanto respira, que bendiga a Dios.