TRANSMISIÓN DE LA FE



           La transmisión de la fe está envuelta en una grave crisis. Ocupa el primer plano de las preocupaciones de la Iglesia y de sus comunidades, pero la falta de análisis concretos, de planteamientos continuados y de respuestas eficaces a las carencias y dificultades que experimentamos en este terreno se está convirtiendo en una de las causas principales de nuestros malestares religiosos, de nuestra falta de entusiasmo y de nuestras perplejidades paralizantes. Urge, pues, tomar conciencia del hecho de la crisis, conocer reflexivamente la realidad, escuchar la voz del Espíritu, que sabe hablar a través de cada situación, y empezar a dejarnos juzgar, iluminar y alentar en nuestra acción.